martes, junio 20, 2006

Bukowsky

A veces leemos algo que sale de las tripas de un borracho apoyado en la barra de un bar de alterne, alguien que fuma y fuma y fuma, y bebe y bebe y bebe, y cuando pierde la lucidez necesaria para seguir escribiendo, para seguir poniendo una palabra detrás de otra, va al servicio, saca una papelina, se pone una raya sobre un espejito pequeño que siempre va con él, con cuidado de no tirarla, con la absurda concentración de los drogados, tan sólo para conseguir recuperar el control de sus propias manos y seguir así añadiendo capa de mierda tras capa de mierda sobre un papel en blanco, manchado de ceniza y whisky. Sí señor, con la dignidad de los destrozados y de los malheridos, de los que miran su propia autodestrucción como Nerón miraba Roma en el incendio, gente capaz de arder durante tres días seguidos si decidieran quemarse a lo bonzo. Jodidos pero poéticos en su caída.

Y cuando leemos eso que el borracho ha escrito, nos sentimos como si nos hubieramos estragado el estómago a base de ansiolíticos que se terminaron ayer y que no podemos reponer porque cuando intentamos pedir cita con el psiquiatra, el muy cabrón se ha largado a la playa con su secretaria veinte años más joven.

Así que nos decimos: recuérdate a ti mismo no volver a leer ni a Bukowsky ni a ninguno de esos mamones agazapados detrás de una máquina de escribir que sólo quieren exorcizarse en los tramos de lucidez que les dejan las drogas. Recuérdate que de un estómago así sólo puede surgir ácido clorhídrico.

Y aún así, vamos y los leemos y además nos gusta. Me pregunto si no será que en el fondo a todos nos fascina la contemplación del sufrimiento.

lunes, junio 19, 2006

Humor

“—¿Todavía quieres ser escritor?
—Claro. ¿Y tú qué?
—También —contesté—, pero es bastante desesperanzador.
—¿Quieres decir que no eres lo suficientemente bueno?

—No, son ellos los que no son suficientemente buenos.”

Bukowsky. En la senda del perdedor.


“Todos los intelectuales hemos soñado con marcar un gol, pero no he conocido a ningún futbolista que sueñe con escribir el Ulises de James Joyce”

Gonzalo Suárez.


Las citas le parecían divertidas. Claro que en el humor y en las perlas, las capas externas más brillantes tan sólo están ahí para recubrir una partícula muy densa y muy oscura.

Normalmente de mierda, claro.

viernes, junio 16, 2006

Análógico

Andrés llegó a la conclusión de que su cabeza funcionaba como una antigua televisión analógica. Se había decidido por las televisiones analógicas porque le parecían más humanas, con barriga y todo, y no como esos nuevos ingenios fríos que nos miran desde el centro del salón. Unos aparatos que no podían dejar de recordarle a esos ejecutivos, tan bien formados, con tanta educación y buenas maneras, que corrían todos los días 9 kilómetros sin fallar ni uno, delgados y con gafas de montura metálica pero que no movían una sola ceja al provocar una hambruna en Guatemala por un clic que hacía descender en picado el precio del café. Por ejemplo. Esos admirados contribuyentes a la cuenta de resultados.

Ese era uno de los motivos por el que se había decidido por la televisión analógica. Otro era el tubo de rayos catódicos y su haz de electrones a toda velocidad. El haz funcionaba de izquierda a derecha y de arriba abajo iluminando un punto cada vez, pero tan rápido que pensábamos estar viendo, digamos, a Mario Alberto Kempes gambeteando en una cancha argentina de fútbol del mundial 78 aunque en realidad esa imagen la compusiéramos nosotros en el cerebro, igual que hacemos con las de la realidad. Porque al ojo humano le pasa lo mismo: sólo es capaz de enfocar una pequeña ventanita del mundo, pero lo hace tan rápido que luego el cerebro se encarga del resto del trabajo.

Pero quizá el motivo más importante fueran las interferencias. ¿Quién no ha sentido más de una vez que el canal de nuestra memoria está mal sintonizado y que el ruido electrónico llena de nieve aquel momento que pensamos no olvidar nunca?

jueves, junio 15, 2006

Inyección

Hoy Andrés necesitaba una inyección. Cuando había pensado en ello, se había sentido un poco raro: como un diabético o un adicto y a nadie le gustaba sentirse así, pero la verdad es la verdad. Hoy necesitaba una inyección.

Así que ha subido a la cuarta planta del lugar donde se encontraba y se lo ha dicho a la gente que estaba allí con él y al rato estaba mucho mejor. Las nubes negras de su cabeza se habían esfumado. Concretamente, barridas por la alegría inducida que provocan las buenas inyecciones. Se había llenado de calma y de paz.

Pero lo mejor es que aquel género no tenía efectos secundarios, la inyección era sólo de ánimo.

Pero qué calidad, la del animo que había conseguido pillar.

lunes, junio 12, 2006

Frio

Cada noche, cuando llego a mi habitación, me desvisto con cuidado empezando por la parte superior del cuerpo: me despojo de la camisa o de la camiseta, a continuación me quito los zapatos y los calcetines y más tarde los pantalones. Entonces, desnudo, me meto en la cama, y cuando siento que me estoy durmiendo, me duermo.

A veces, sólo a veces, me acuerdo de pedir buenos sueños al señor que gobierna ese reino. A veces me los da y a veces me da algunos de los que no sabría decir si son buenos o malos.

En el de ayer todo estaba inundado de una luz muy clara de color azulado y mi cuerpo ya no estaba ahí. Mis brazos, mis piernas, mi nariz, todo había desaparecido, pero no me encontraba extraño; al revés, de alguna manera sentía que había vuelto al estado del que todos partimos. Me sentía duro, brillante, con aristas. Mineral. Me sentía poderoso. Y frío, también me sentía extrañamente frío.

Cuando había pasado algún tiempo, (o no, ¿quién sabe? el tiempo en los sueños es una cosa bastante extraña), conseguí escuchar:

-Me parece una idea preciosa, María.
-Sí, la verdad es que es mucho mejor que tenerlas metidas en una urna que luego no sabes dónde poner.
-Además es poético pensar que así lo llevas siempre cerca del corazón.
-Y bonito, además, es bonito. Y el joyero lo ha engastado en un collar tan delicado...
-¿Tienes la tarjeta de la empresa que te lo ha hecho?
-Sí, claro, ahora te la busco...
-Es que de verdad que me parece un idea preciosa convertir las cenizas de tu marido en un diamante.

Entonces desperté. Y tuvo que pasar un buen rato antes de volver a escuchar a mi corazón bombeando sangre y volver a tomar conciencia de mi cuerpo.

Creo que me gustó ser un diamante. Pero no lo recuerdo bien.

martes, junio 06, 2006

Trucos

Andrés recordaba bien la vez que había visto a aquel mago manco en televisión. Por su culpa, pasó interminables horas aprendiendo a cortar la baraja con una sola mano, algo que le llevó mucho tiempo porque nunca había sido especialmente hábil con las manos; una de esas cosas que solía envidiar en los demás. También recordaba los trucos de cartas, claro. El mago aquel los hacía con una lentitud exasperante. Decía: "No se puede hacer más lento". Y ponía su única mano a trabajar.

Además, siempre le había gustado la sensación de no estar pisando en firme cuando veía un buen truco, esa capacidad de los magos de hacernos dudar de la realidad.

Así que tenía que haber estado prevenido. Prevenido porque a veces acabamos por descubrir cosas que realmente hubiéramos preferido seguir ignorando. Y ya era tarde, claro.

Le había contado alguien que tenía un amigo mago que los que se dedican a eso se venden los trucos unos a otros.

Y que no descubrir el truco forma parte del contrato.

lunes, junio 05, 2006

Vanidad

Salió indignado de la habitación dando un portazo. Su mujer se había empeñado en arreglarse las tetas en el cirujano plástico y por mucho que intentaba convencerla, no conseguía hacerla cambiar de opinión. Le dijo que a él le gustaban tal y como estaban, le habló de la dictadura de la moda, incluso (siendo cruel, pues sabía lo aprensiva que era su esposa) le recordó el peligro que entrañaba una operación que, aunque menor, había que realizar con anestesia total.
Pero ella estaba empeñada en hacerlo. Para sentirse más atractiva, para escamotear cinco años más al tiempo. Si las reglas lo permitían, por qué no pedir una prórroga en el juego, la primera y la última, decía ella. Y por supuesto que le provocaban mucha aprensión las mujeres mayores sin arrugas, todas tan parecidas, con esas bocas recauchutadas de pescado muerto, faltaría mas. Qué te has creído que pretendo hacerme.

Aunque a él lo que realmente le había molestado, lo que le había hecho salir hecho una furia de casa fue que se atreviera a comparar la operación con su último libro. Cierto es que había tenido que pagar él la edición en una de esas empresas que editan a medida, y también lo era que no habían salido baratos aquellos 2.000 ejemplares que había encargado, pero él no tenía la culpa de que las editoriales hubieran dejado hace tiempo de interesarse por la buena literatura. Simplemente su estilo no era lo suficientemente comercial para el mal gusto generalizado. Pero él sabía que era un buen escritor, aunque las modas y el marketing se empeñaran en negárselo, así que se había gastado parte de los ahorros en editar su novela. ¿Qué había de malo en eso?, y además, ¿qué tenía que ver una cosa con la otra?

Cuando se levantó hecho una furia y dió el portazo, su mujer estaba diciendo no se qué de la vanidad.

Vanidad. Hay que joderse.

jueves, junio 01, 2006

Gamma

La naturaleza parece indicar que los acontecimientos simultáneos son imposibles. Por eso, nadie se acababa de explicar cómo era posible que, gracias al invierno templado y a la lluvia justa, en un atardecer cárdeno y pulido, en el que la propia naturaleza parecía contener la respiración, exactamente 586.023 crisálidas de mariposa gamma eclosionaran a la vez. La eclosión liberó un ejército de polillas que, envalentonado por su propia biomasa, luciendo con orgullo la letra gamma de sus alas, se atrevió a cruzar el estrecho de Gibraltar, sembrar de huevos todo el sur de la Península y colonizar Madrid.

Ahora revolotean en torno a la luz como los adictos revolotean alrededor de los camellos. Nadie entiende muy bien qué quieren o por qué están aquí, pero a mí me hace sentir mejor pensar que quizá la belleza sea un ejército espasmódico y volante de letras griegas.

lunes, mayo 29, 2006

Parásito

Hace tiempo que sé que mi estómago cría un parásito que se alimenta de libros. Cuando era joven y el parásito apenas tenía algún año, gustaba de las encuadernaciones en pasta dura y coloreada propias de los años setenta. Más tarde empezó a devorar novelas policíacas en ediciones baratas, clásicos del terror y el misterio y novelas fugazmente eróticas en las que me obligaba a marcar los pasajes más tórridos doblando la página. No sé por qué me obligaba a hacer aquello, la verdad, si el que acababa masturbándose con aquellas páginas llenas de encuentros mojados era yo. Pero el parásito siempre ha tenido vida propia y nunca me ha consultado las decisiones que ha tomado.

A medida que el tiempo fue pasando, el organismo, al igual que su anfitrión, se fue volviendo cada vez más sibarita. Cuestión de edad, supongo. Y así, de la misma manera que yo aprecio mucho más el foie de oca regado con vino blanco francés que el paté de cerdo, el parásito empezó a encontrar trucos en novelas que antes le habían parecido aceptables; la carne de vacuno argentina tuvo su correlato en la metaliteratura y en los clásicos; el vino de reserva en el ensayo y la crítica literaria; el whisky de malta en la poesía.

Ahora paso tanto tiempo mirando la sección de delicias del supermercado como espigando títulos en catálogos editoriales.

Definitivamente, todo era mucho más fácil antes.

Y más barato.

miércoles, mayo 24, 2006

Vejez de Lope

Una vez más, salió a contemplar el huerto. Aquel rayo había acabado con el manzano, la niña de sus ojos en el pequeño jardín de su casa. Parecía que el destino se estaba cebando en él. Ahora que (ya viejo y sin atractivo, con lo que había sido para las mujeres) su único consuelo era la jardinería y ver crecer las flores, ahora esto.

Recordaba una ristra de margaritas blancas enredadas en el pelo de Elena (Elena, siempre Elena, 50 años después, todavía Elena). ¿Cómo pudiste hacerme aquello?, ¿cómo pudiste abandonarme, dejarme por otro, a mí que sembré el mundo de versos en tu honor?. Maldita arpía sin corazón, bacante desalmada. Puta.

Pero cómo no acordarse de tu piel morena, de la sombra de bozo que oscurecía graciosamente tu labio superior, de tus ojos negros, de tu cuerpo flexible y delgado como un junco, de los huesos de tus caderas que dejaban aquel hueco donde me gustaba posar la lengua. De tus recovecos. De aquellas axilas y corvas que me gustaba besar sin prisa. ¿Cómo no hacerlo?. Ahora que todo ha pasado, ahora que hace tanto tiempo que todo ha pasado, recuerdo mejor tu cara que la de la última mujer que pasó por mi cama. Tu recuerdo permanece, Elena.

Igual tengo suerte y vuelvo a verte en la otra vida. Mi amor.

lunes, mayo 22, 2006

Pellejo

Andrés no sabía por qué hoy tenía encajados en la boca del estómago ciertos presentimientos funestos. Sería la astenia primaveral o el calor inesperado, se dijo. Sería lo que fuera, no lo sabía. Pero la sensación de no encontrarse a gusto en su pellejo le llevaba acompañando desde que se había levantado por la mañana. Le daba la impresión de que hoy le quedaba un poco grande.

Si fuera una serpiente, me daría exactamente lo mismo, reflexionó, se cambia de piel y fuera, pero es que voy a tener que aguantar con el mío y espero, además, aguantar durante mucho tiempo. Así que decidió ir a una clínica de cirugía estética para que le recortaran lo que sobraba.

Siempre sale más a cuenta modificar la cubierta de las cosas que andar trasteando en la maquinaria.

jueves, mayo 18, 2006

Felicidad

Dicen que la clave para pasar por el mundo con algo de conciencia (conciencia de que estamos pasando por él: la felicidad posible) es vivir el momento presente, disfrutarlo y sacarle el jugo como si se tratara de una naranja que te metes en la boca y de la que escupes los restos (la piel blanca y áspera, las pepitas, lo que sobra, lo demás) después de sacarle todo lo que puedes. Advertir esos momentos en los que no nos cambiaríamos por nadie.

Dicen también que la felicidad a la que podemos aspirar debe ser vacía y blanca, desnuda y despojada de apetitos. Serena. Nada pierde quien nada espera.

Qué raro que a ambas cosas se las pueda llamar de la misma manera, ¿no?

miércoles, mayo 17, 2006

Gusano

Según una de esas notas al pie que son la hojarasca de la historia: La imagen de la conciencia como un gusano que roía el interior del hombre era frecuente en los escritos religiosos de la segunda mitad del siglo XVI español.

Lo que no deja de ser curioso porque, según aprendimos (pobres y culpables niños educados en la cultura católica), era nuestra conciencia la que nos impedía ser como los animales. Y por lo visto era un gusano que nos devoraba.

No sé por qué, pero no me sorprende.

viernes, mayo 12, 2006

Flujo de conciencia

Qué bueno ser bueno y mirar con ojos de amor a todo el mundo, aunque los demás sean unos grandísimos hijos de la gran puta y en realidad estemos aquí, todos caminando ciegos sin vernos y todos seamos islas y tienes suerte si perteneces a un archipiélago y no eres una miserable y triste isla aislada, desforestada, sin vegetación y sin caza, en la que los indígenas han sido tan estúpidos como para emplear todas sus fuerzas en esculpir unas gigantescas y extrañas cabezas.

Quién comprende, además, la disociación del mundo, quién no aprecia este torbellino, esta gigantesca estructura, este sistema que llamamos realidad en el que acaban de descubrir una nebulosa que tiene forma de doble hélice de ADN, y qué me estáis contando: una inteligencia creadora capaz de atender a los pequeños detalles, que pensó hasta en la nebulosa con la estructura de la vida, debe ser fantástico ser Dios omnipotente y divertirse.

Y qué me dices de este procedimiento casi surrealista de dejar que fluyan las ideas sin ponerles cortapisas y escribirlas sin pensar en la corrección, ni en el estilo, sin introducir diálogos pretendidamente naturales y frescos, intentando lo único que podemos hacer: pensar que si pudiéramos escribir el relato secreto que lo controla todo realmente encontraríamos un sentido a este absurdo sitio, tan raro, tan lleno de ojos y personas y pendientes y árboles y millones y millones de bicicletas chinas.

Por ejemplo.

jueves, mayo 11, 2006

Gota

Ayer, después de levantarse, pensando en dormir más en el futuro, como hacía siempre, descubrió una mancha de sangre en la cama.
Buscó durante mucho tiempo el origen de la sangre. Sin resultado. Ninguna herida, ni siquiera un rasguño. Al llevar más de dos años sin acostarse con nadie, también descartó el motivo más obvio.
Se fue al trabajo pero no pudo quitarse de la cabeza la maldita mancha durante toda la mañana. Al pensar en su ridícula obsesión doméstica se había sentido inquieto, como cuando olvidamos en algún lugar de la casa algo que llevamos en las manos y que después, cuando realmente lo necesitamos, no conseguimos encontrar.
Más tarde, volvió casa y quitó las sábanas para lavarlas, y, como es lógico, la mancha seguía estando allí. Reseca y con los bordes más oscuros, pero allí.

Hoy son dos manchas. Ya no sabe que pensar.

miércoles, mayo 10, 2006

En construcción

Un buen día, Andrés llegó a la conclusión de que un nuevo candidato había ganado las últimas elecciones en su cabeza y había desalojado al anterior inquilino. Lo notaba en las cosas nuevas que pensaba, en las nuevas sensaciones. Eso sí, a veces, el anterior primer ministro volvía a ver como iba todo y se retiraba con la mirada preocupada moviendo pensativamente de un lado a otro la cabeza.

Andrés no sabía cuál de los dos candidatos le gustaba más. El de ahora le sorprendía y quizá eso fuera suficiente para desear que por ahora se mantuviera en el primer puesto del consejo de ministros (aquella república necesitaba una renovación, llevaba demasiado tiempo paralizada y funcionando por inercia), pero al otro le tenía el cariño propio de los años compartidos.

Toda la prensa especializada comentaba que, por ahora, el nuevo presidente encabezaba las encuestas, pero que el candidato vencido seguía ahí, maniobrando, tejiendo alianzas, levantando rumores, trabajando para volver a disfrutar de los privilegios propios de su antiguo cargo. Las próximas elecciones podían tener un resultado diferente.

A él, sin embargo, lo que le interesaba de verdad era vivir. Y al carajo la política neuronal.

martes, mayo 09, 2006

Antología mínima IV

[...]
Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.
[...]

Quevedo, "Represéntase la brevedad de lo que se vive y cuán nada parece lo que se vivió"


Con diferencia tal, con gracia tanta
aquel ruiseñor llora, que sospecho
que tiene otros cien mil dentro del pecho
[...]

Góngora. Soneto 21. Mito de Filomena.


Y nada más. El silencio es el mejor recurso a veces.

domingo, mayo 07, 2006

Dumas

Leo en el periódico que, para escribir los tres mosqueteros, Alejandro Dumas, asesorado por un tal Auguste Maquet, se hizo con malas artes de un libro rarísimo escrito por Gateen Courtliz y que era una supuesta autobiografía de D'Artagnan.
La treta consistió en seducir a la hermana del bibliotecario donde estaba el libro en cuestión y en robarlo.

Todo un detalle de mosquetero, sí señor.

jueves, mayo 04, 2006

Roma

Roma es bella y, dependiendo de la calle que se recorra, decadente. Pero si vivir es aprender a perder con estilo, esta es la ciudad viva por excelencia. Para deteriorarse de esta manera hacen falta apenas tres milenios.

Pregunten, si no, a las mujeres romanas que pasan la cuarentena y a sus calles cubiertas de maleza en las esquinas. Aunque lo intenten, pocas ciudades pueden conseguirlo.

Ni por asomo.

domingo, abril 30, 2006

Ayer

Ayer, mientras apuraba un vaso de vino en un local lleno de humo, conocí a un escritor: un exiliado político que mantenía su confianza en el socialismo y en la utopía mientras miraba a las mujeres y esperaba que alguien le invitara a otra ronda. Fue una buena conversación pero la dialéctica estaba anticuada. El marxismo ya no es.

Pero me quedó la duda de si el libro que me recomendó (suyo, por cierto) será bueno. Extraños compañeros de conversación se hacen por el camino.

miércoles, abril 26, 2006

Reposo

A veces, los libros nos hablan directamente, como si se hubieran escrito pensando en nosotros, y sólo en nosotros. Ya hemos aprendido que un libro que no se ha leído es un libro que aún no se ha escrito, pero todavía nos sorprendemos cuando leemos algo que se ajusta como un mecanismo de relojería a nuestro estado de ánimo.

Sin buscarlo, encuentro que Pascal cree que toda la desgracia de los hombres proviene de no saber permanecer en reposo en un habitación y que Voltaire nos dice que tenemos que cultivar nuestro jardín.

Digo yo que habrá que hacerles caso.

Citas

"Ámame como el perro a su llaga"
"La vida no tiene más ideología que el olor"
"Amar es evadirse de la sintaxis"
"Sólo los cobardes aspiran a la felicidad"
"Sé sumamente piadoso con tus errores"
Aforismos. Vicente Núñez.


¿Cómo no sumergirse en el remanso
inabarcable de tus pies desnudos
si tienen el aroma de melones tardíos?
"Teselas para un mosaico". 1985. Vicente Núñez.


“Un artista es aquel que está, en su interior, lleno de imágenes”
Durero.


Una cosa después de otra. Una cosa después de otra.

lunes, abril 24, 2006

De la ficción

Cuando Mateo Alemán, el autor del Guzman de Alfarache, vio como su criatura corría por páginas que él no había escrito, no lo dudó. El autor de la segunda parte falsa, Mateo Luján, pagaría con su vida tal atrevimiento.

Así, en la segunda parte verdadera del Guzmán, Mateo Luján aparece como un personaje que después de robar al protagonista (ladrón), hace amistad con él (pícaro), y al embarcarse en Barcelona, enloquece (desequilibrado) y se arroja al mar (suicida).

Y así, a la vez que lo mató y lo condenó al infierno (en la ficción), le concedió la inmortalidad de la fama (en la realidad).

Paradojas de la literatura.

Reciclaje

Quizá el arte consista básicamente en el cambio en la naturaleza de las cosas. Un trozo de tela, o un trozo de mármol se transforman en el “El triunfo de la muerte” o en el “David”. Un neumático, un rollo de cartón o el mecanismo oxidado de un frigorífico se convierten en la materia prima de alguna escultura metálica. El reciclaje como una de las bellas artes.

Era cuestión de tiempo que el cambio y la transformación llegaran al mundo del arte digital.

“I started with the idea that spam was becoming such an object of hate, and I thought maybe it could be made into something more enjoyable. I played with it for a while and thought that the best way to display it was with porn as the vehicle. It's kind of like the idea of taking shit and turning it to gold.”
Adam Harvey. Artista digital.

La transformación de la mierda en oro, tal y como dice el propio artista. El reciclaje del spam a través del porno. Un script que construye imágenes sexuales con las frases de los mensajes de spam; que recoge aleatoriamente esas frases, las ajusta a una silueta y acaba recreando una imagen pornográfica que queda así mucho más estilizada, mucho más insinuante y mucho más bella que cuando se nos expone con toda su crudeza.

Curiosos tiempos estos.

miércoles, abril 19, 2006

Caronte

Caronte, el barquero de la laguna Estigia, solicitaba a los que querían cruzar (¿quién querría cruzar de grado por allí?) un óbolo, una moneda. Por eso era costumbre entre los antiguos poner una moneda en la boca de los muertos.

Para que no tuvieran problemas con el cambio.

Flamenco

Hacía mucho tiempo que una imagen no se quedaba rebotando en mi cabeza. Hasta que encontré esto:

“Flamenco is thus very much like the jazz solo: it is both traditional and personal, but, above all, distilled—brief and heroic, like a speech by someone in the Iliad who is about to die.”
Crítica de New Yorker a un espectáculo flamenco: “Modernismo”

Comparar el flamenco con el parlamento en la Iliada de alguien a punto de morir probablemente sea algo atrevido, pero cualquiera que haya visto, digamos al Agujetas, con esa dentadura de oro, abriendo la boca en las soleás como si le fuera la vida en ello, convirtiendo el aire de sus pulmones en belleza, tendrá que estar de acuerdo en que Homero pensaba en gente como él cuando escribió sus famosas obras.

lunes, abril 17, 2006

Trinidad

La trinidad laica según Salvador Pániker:
  • Darwin mató a Dios.
  • Nietzsche firmó su esquela.
  • Saussure lo remató al señalar que el sentido no tiene su origen en ninguna esencia trascendental, sino en un mero sistema cerrado de signos.
Pero, ¿quién se sienta a la derecha de quién?, y lo que es peor, ¿dónde?. Lo malo de haber acabado con Dios es haber acabado también con la posibilidad de la inmortalidad.

Habrá mucha gente que crea que tenían que haberlo pensado antes un poco.

Yo no.

martes, abril 11, 2006

Biblioteca

Sabía, y lo sabía porque algunos de sus amigos la habían estudiado, que existía toda una ciencia dedicada a la clasificación del material destinado a las alacenas de las bibliotecas.

También sabía que en su mesa se acumulaban, escritas al reverso de las tarjetas de presentación, ciento treinta y dos listas de libros por comprar: demasiados libros para poder localizarlos en caso de necesidad.

Tenía que averiguar, por tanto, si existía alguna ciencia parecida que ayudara con la clasificación de las bibliotecas imaginadas.

Fin

Cuando se encontraron al final de la última página, la última palabra salida de la cabeza del escritor no pudo evitar mirar por encima del hombro a aquel “FIN”. A fin de cuentas, ésta no era una palabra de verdad, sino una palabra falsa, impostora, que había surgido automáticamente del estúpido cerebro de los ordenadores del departamento de maquetación. ¿Cómo se atrevía la advenediza a compartir página con una representante legítima del arte, con una vicaria del genio?.

La muy puta...

domingo, abril 09, 2006

Sartori

Enric González en El País, hace algún tiempo:

"Tras la Segunda Guerra Mundial, un grupo de actores italianos quiso resucitar la Comedia del Arte renacentista, pero faltaban las máscaras adecuadas. Acudieron a figurinistas y artesanos sin éxito, porque la técnica de construcción se había perdido, y al final contactaron a Amleto Sartori, profesor de escultura anatómica en la Facultad de Arte de Milán. Sartori aceptó el encargo y hasta su prematura muerte, a los 46 años, no hizo otra cosa que estudiar sobre máscaras y fabricarlas.

El hijo, Donato, heredó el oficio. Tiene talleres en Escandinavia, colaboradores en Japón y una colección impresionante, acumulada a fuerza de analizar bajorrelieves griegos o ruinas romanas, colaborar con facultades de Antropología y ensayar con materiales antiguos. Entre sus clientes se cuentan grupos teatrales como el español Els Comediants.
Donato Sartori, que se ocupa personalmente del museo-taller con su compañera Paola, deja que Dario Fo pruebe máscaras, compare sonoridades -una buena máscara da una voz distinta, más vibrante, a quien la usa- y disfrute un poco. Muestra dos piezas idénticas para demostrar en qué consiste su arte. Se trata de dos máscaras de arlequín, en cuero, como casi todas, una nueva y la otra utilizada durante años por Ferruccio Soleri, el 'arlequín más célebre de la actualidad'. La utilizada ha adquirido las facciones de Soleri y parece casi humana. 'A veces, cuando suda, Soleri se seca la frente sin recordar que aquello no es su piel, sino el cuero de la máscara', dice Sartori."

"A veces, cuando escribe, el lector que hay en mí lee textos sin recordar que aquello no es la realidad, sino palabras", digo yo.

Un hurra alborozado por Sartori. Por tener la delicadeza de seguir con el trabajo de su padre y contribuir a que el mundo sea un lugar más habitable.

miércoles, abril 05, 2006

Aeropuertos

Los aeropuertos son especiales porque siempre hay personas que se abrazan y lloran, pensó, por eso son sitios tan especiales, sitios que a pesar de no ser reconocibles por sí mismos, siguen teniendo un aura emocionante, pensé yo.

Las lágrimas de los amantes a punto de separarse se mezclan y acaban por filtrarse a las tuberías, pensó, por eso a veces, al beber agua, sentimos un regusto amargo en el paladar, pensé yo.

Pero el regusto es amargo porque nos recuerda la ausencia, pensó, y porque nos recuerda que no somos sino seres incompletos, pensé yo.

Yo ya no me siento así, pensó, yo tampoco, pensé yo.

Y después de mirarse, comprendieron al fin por qué eran capaces de crear sobre la marcha un relato inexistente.

martes, abril 04, 2006

Líquidos

No sabía por qué, pero le dio por pensar en los líquidos. Pensó que, según había leído, el estado líquido era uno los cinco estados de agregación de la materia y que la definición técnica afirmaba que un líquido era un fluido cuyo volumen era constante en condiciones de temperatura y presión constantes. Y que su forma estaba definida por su contenedor.

Lo de la forma y el contenedor le gustó tanto que, en consonancia, decidió que iba a convertirse en una molécula de mercurio, a licuarse, a adoptar la fabulosa liquidez de algunos de sus amigos, capaces de parecer más de uno por estar en varios lugares a la vez. Decidió que en ese momento de su vida, el estado líquido (forma, contenedor) era el que más le interesaba. Se había cansado de los sólidos porque le parecían aburridos: siempre iguales a sí mismos, con la jactancia orgullosa del que no pretende ser más que el que ha sido siempre. Menudo triunfo.

Bah. Él prefería, con mucho, cambiar de contenedor. Y claro, cambiar de forma.

lunes, abril 03, 2006

Candor

Según el diccionario de la RAE (ese cementerio tal y como decía Cortázar) la palabra candor tiene dos acepciones diferentes, por una parte significa sinceridad, sencillez, ingenuidad y pureza del ánimo y por otra suma blancura.

Es decir, suma blancura del ánimo, sencilla sinceridad, pura y blanca ingenuidad o suma pureza. Combínense libremente.

Hoy, el candor es una especie en extinción que sólo se conserva en ciertos ecosistemas. El más importante de todos ellos es la niñez y, según parece, al igual que la selva que rodea al Amazonas, se reduce de año en año. Este pequeño animal luminoso cada vez dispone de un territorio menor.

Por eso observarlo en libertad, provoca emociones contrapuestas: extrañeza, al ser conscientes de la rareza de los ejemplares en la vida adulta; ternura por todo el cariño y cuidado puesto en su conservación en un hábitat hostil; y pena porque acabará por desaparecer, con la columna vertebral quebrada, cuando alguno de sus depredadores naturales lo olfatee en el aire.

Pero mientras sucede lo inevitable, disfrutemos mirándolo. Tan blanco, tan puro, tan ingenuo, tan limpio.

Tan en peligro.

jueves, marzo 30, 2006

Hueco

La realidad tiene un hueco, según los últimos estudios, de un 96%.

Según había podido leer en una publicación científica, parece ser que sólo el 4% de la materia del universo (cuya cantidad han calculado los científicos a partir de mediciones fiables) corresponde a la materia que todos conocemos.

El 22% corresponde a la denominada materia oscura, llamada así porque no desprende luz (nuestra herramienta para intentar comprender el mundo). De esta materia oscura no se sabe prácticamente nada porque al no emitir radiaciones electromagnéticas, no se dispone de un método para poder saber su densidad, su composición, etc. No sabemos nada por ahora, e igual seguimos sin saber nada durante mucho tiempo. Nada.

El resto es lo que los científicos han llamado energía oscura. Es diferente por completo de la materia que conocemos y parece estar ayudando a la expansión del universo. Podían haberla llamado "hálito universal", y el nombre sería más o menos igual de exacto.

Así que ese cuatro le hizo pensar en las legiones de científicos que se dedican a estudiar la materia (¿el 4% de la realidad?) hasta sus últimos componentes (esas partículas subatómicas que se comportan como si ignoraran la armonía del universo de Newton y compañía). Infatigables y apasionados.

Sin que les importe ir perdiendo el partido por 96 a 4. Con un par.

martes, marzo 28, 2006

Paisaje con barcos muertos

Los barcos son inmensas estructuras de metal que, como todos los seres vivos, nacen, envejecen y mueren. Y van a morir a extensas playas de 6 kilómetros.
A los barcos les sucede como a los peces: se pueden considerar muertos en el momento que pierden el contacto con el agua y sus branquias dejan de filtrarla.

Todos sabemos que los peces tienen una memoria muy corta (tres segundos), pero de la memoria de los barcos, que yo sepa, aún no tenemos mucha idea. Lo que sí sabemos es que como en toda muerte, esa memoria, en caso de que existiera, se perdería irremisiblemente.

Pero, tengan o no tengan memoria, lo importante es el rito funerario. El rito consiste en desarmar pacientemente las tremendas moles de sus cuerpos: despiezar, cortar, desatornillar, aserrar, y más tarde, si es posible y el barco era donante de órganos, reutilizar.

No obstante, el esqueleto, como todo el mundo sabe, no sirve para los trasplantes, por lo que la caja torácica, los fémures y las falanges quedan allí, en el museo del salitre, en la extensa playa de 6 kilómetros, remojados por la brisa marina, como testimonio para futuros paleontólogos.

lunes, marzo 27, 2006

Exoesqueleto

Los artrópodos son invertebrados que tienen un exoesqueleto articulado de quitina. La bondad de este exoesqueleto, impermeable y articulado, que evita la desecación, es evidente, puesto que el 80% de todas las especies animales conocidas pertenece a los artrópodos. Un éxito evolutivo impresionante. La única pega es que como compensación, para crecer, deben mudar su dura piel.

En el caso de las personas, el exoesqueleto es algo más sutil, algo más delicado y fugaz. En ese caso la quitina no desempeña ningún papel; el exoesqueleto se segrega poco a poco, capa a capa y sin prisa; a causa de los desengaños y la soledad o de la lejanía y la tristeza. Como una respuesta evolutiva propia de los humanos. Al igual que en los artrópodos, el exoesqueleto humano, impermeable y articulado, evita la desecación. Y al igual que en los artrópodos, este fantástico recurso requiere como compensación que, para crecer, haya que mudar la piel.

Por lo que la ciencia recomienda que, en el caso humano y mientras dure el proceso de crecimiento en el que estamos sin él, mejor no exponer demasiado nuestro interior a la intemperie.

Por la desecación, más que nada.

viernes, marzo 24, 2006

San Michele

La gente suele pensar que los muertos se convierten en polvo, y es cierto. Pero se convierten en polvo tras largos años perdiendo el agua que eran. El 60% del peso de un cuerpo humano adulto es agua.

Un varón de constitución normal, de raza caucásica (sea lo que sea lo que quiera decir eso), con una envergadura normal, un varón moreno, guapo en su juventud, un varón que podría ser, digamos Joseph Brodsky, ese poeta ruso que acabó siendo norteamericano, podría pesar unos 75 kg., por ejemplo. Por lo que, resolviendo la mínima ecuación correspondiente, a su muerte, 45 litros de agua formaban parte de su cuerpo. La pregunta ahora es, ¿cómo 45 litros de agua pueden llegar a convertirse en polvo reseco, en ese polvo al que se supone estamos todos destinados?.

Por evaporación, claro, y por filtración.

Si además, el cadáver del varón caucásico, moreno y guapo en su juventud, digamos Joseph Brodsky, está enterrado en San Michele, la isla veneciana con cimientos de huesos, y cuando estaba vivo, escribió un verso como: (…) Yet until brown clay has been rammed down my larynx, (…), la filtración del líquido del cadáver tiene algo de poética.

Poética porque, dado que la materia ni se crea ni se destruye (en términos generales), la materia de ese poeta, licuada por la putrefacción, acabará confundiéndose con la de muchos otros poetas en el Gran Canal. Como con la de Ezra Pound.

Por ejemplo.

jueves, marzo 23, 2006

Arbus

Una exposición: “Revelaciones”. Diane Arbus. Ahora en 2006. Descubierta en un blog que suelo leer.

Una entrevista: En televisión. A la comisaria de la exposición de Arbus. Ayer. Habla de esa fotógrafa que retrataba monstruos y freaks, que siempre aparecieron dignos a sus ojos.

Un libro: “La velocidad de las cosas”. Rodrigo Fresán. 1998. Uno de los cuentos (¿capítulos?) que lo componen y que se llama “Historia con Monstruos” habla de un tipo que, después de un ataque al corazón, conoce a los personajes que aparecen en las fotos de Arbus, seres deformes y extraños.

Y una frase irónica del libro de Fresán: “(con los años aprendemos a entender que las casualidades no existen, que no son casualidades sino sutiles intersecciones que nos demuestran, si estamos suficientemente atentos, la innegable existencia y el particular sentido del humor de una inteligencia superior)”

Clic. Clic.

miércoles, marzo 22, 2006

DNA11

DNA11 es una empresa que, a partir de la correspondiente muestra, crea arte único tomando como base el ADN de los clientes.

Para ello piden a los clientes que envíen una muestra de saliva en un tubo y, a partir de ella, obtienen una huella genética única para cada persona (el material genético en un grandísimo porcentaje es común a toda la especie). Esa huella, posteriormente, es insertada en un gel, con lo que consiguen separar las diferentes secuencias de ADN, propias de cada individuo, por tamaños. Más tarde las iluminan con rayos ultravioleta y esas secuencias (tú, yo, cualquiera), como reacción a la radiación, brillan y emiten luz fluorescente. Después de fotografiar ese extraño cuadro con un equipo sofisticado y de tratar la imagen correspondiente para mejorar el contraste y ajustar los brillos, se imprime la imagen digital a todo color y en gran formato. Y se envía al cliente.

El cliente llevará la lámina a enmarcar y la colgará con mucho cuidado en el salón de su casa, y de vez en cuando la mirará y se preguntará sobre los secretos encerrados en sus colores (la posibilidad de contraer cáncer o de morir de un infarto, la felicidad o la depresión, la falta de coagulación de los hemofílicos, los molestos granos en la cara en período menstrual).

Pero seguirá sin saber cuándo Átropos cortará el hilo que ha ido tejiendo Cloto desde su nacimiento, momento que, curiosamente y según los clásicos, coincidirá con su muerte.

martes, marzo 21, 2006

Hampton Fancher

Blade Runner es la cascada de imágenes más parecida al futuro que la humanidad ha conseguido crear. A pesar de ser una película de principios de los 80, sus gigantescos paneles de imágenes mojados por la constante lluvia ácida, el sushi, y el tocado tradicional chino mezclados con la ingeniería genética y los implantes robóticos, han construido un imaginario que ha influido definitivamente en la imagen real del mundo. Definitivamente.

La gente, cuando piensa en la película, recuerda a Philip K. Dick, ese escritor abrumador y psicótico, adicto a las anfetaminas, que acabó sus días paranoico y exaltado (el genio y la locura de la mano de las sustancias psicoactivas, una historia mil veces repetida) y que escribió la novela en la que se basó: “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”

Y todo el mundo, también, recuerda estas frases, que Roy, el replicante, pronuncia cuando siente que se le acaba la vida y perdona la suya a Deckard, quizá conmovido por el misterio de la vida en sí: “He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir...”

Pero Philip K. Dick no escribió esas frases. Esas frases, con fondo de imágenes en movimiento y lluvia, y que destilan una tristeza líquida que pasa de la mano de Roy a la mano de Deckard, fueron escritas por el guionista de la película, y no por Dick, puesto que no aparecen en la novela.

Y yo, desde aquí, 12 años después de que aquí comenzara en la pantalla de un viejo ordenador y de haber visto esas frases de Roy reproducidas hasta el infinito, rindo un mínimo homenaje a ese hombre: Hampton Fancher.

Ese hombre se llamaba Hampton Fancher.

Paisaje con grúas

Paisaje con grúas en mitad de ninguna parte. Un destello: ahora se construyen primero las casas y después se llenan de gente. Miles y miles de viviendas en mitad de la nada. Ciudades fantasma a la ribera de la carretera.

El suelo de este país tiene una extraña propiedad: si se entierra un trozo de hierro en cualquier parte, a los dos días habrá crecido una grúa con su constructor, pequeño homúnculo que nace pegado a ella. Y después, un ejército de operarios construirá en un santiamén una fortaleza de bloques de apartamentos, erizada por fuera y blanda por dentro. En ninguna parte. En medio del páramo castellano, azotada por el viento pesado de La Mancha.

Y yo me pregunto qué sentirán los primeros habitantes de esas casas, colonizadores en un planeta ajeno, cuando miren el sol poniéndose sobre las montañas de escombros.

miércoles, marzo 15, 2006

Desconfianza

La desconfianza es un gato con los ojos abiertos. La desconfianza es algo que surge primero en el píloro y que después llega al bulbo raquídeo, se extiende por los ojos y la forma de la sonrisa y acaba en el corazón. La desconfianza es fea, pero más necesaria que nunca en estos tiempos de mierda en el que cualquiera que te sonría puede, en realidad, estar esperando que caigas fulminado para alimentarse de tu carroña. Por ejemplo.
Pero si esa persona, en realidad, está esperando que caigas fulminado para demostrarte un amor inmenso a través de un beso, boca a boca, que consiga agarrarte y asirte al suelo mugriento en el que mueves las piernas como un insecto, ¿qué?, ¿entonces qué?. Entonces lamentamos haber sido desconfiados, porque no nos hace mejores, sino que sumerge nuestro corazón en un perfecto cilindro relleno de nitrógeno líquido, como si debiéramos conservarlo para usarlo en el futuro. Y no ahora.

La desconfianza se disuelve en el amor, se disuelve.

La desconfianza se disuelve en la amistad como si fuera un medicamento blanco de los que se usan contra la resaca.

Y la decepción es la recompensa de aquellos que se atreven a combatirla.

lunes, marzo 13, 2006

Deseo

“No estaban creando un suceso sino más bien tratando de mantenerse a la altura de algo sucedido, y cuando Nashe rodeó con sus brazos el cuerpo desnudo de Fiona, su deseo era tan intenso que rayaba ya en un sentimiento de pérdida, porque sabía que inevitablemente acabaría decepcionándola, que antes o después llegaría un momento en que desearía volver al coche.”

"La música del azar". Paul Auster.

La negrita es mía. Las palabras, exactas y pulidas, habituales y extrañas a un tiempo, de Auster. Cómo no.

Entresacar

Cuando era un adolescente, a veces pasaba la tarde en la peluquería de un amigo. Recordaba un objeto: las tijeras de entresacar, unas tijeras con un peine en una de las hojas que se utilizaban para descargar el volumen de pelo sin marcar el corte. Entresacar era la palabra que usaban.

No sabía por qué esa palabra le había acompañado durante su vida adulta y se había unido a su recuerdo de aquella época, pero aún hoy le sigue pareciendo una palabra extraña, como envuelta en papel de estraza. Como entretelas. O entraña.

viernes, marzo 10, 2006

Antología mínima III

Sopla recio a mi espalda,
viento oscuro y tenaz del desarraigo,
confúndeme los pasos y sitúa mi norte
donde no halle el amparo de esta mansa morada.
[...]

Fragmento de "Oración Pagana". Vicente Gallego

[...]
Lo que al día le pido es ese sueño
que al rozarlo se parta en otros sueños
lo mismo que una bola de mercurio,
y que brille muy lejos de mis manos.
Lo que al día le pido empieza a ser
más dificil incluso de alcanzar
que los sueños cumplidos, porque exige
la fe antigua en los sueños.
Lo que al día le pido es solamente
un poco de esperanza, esa forma modesta
de la felicidad

Fragmento de "Lo que al día le pido". Vicente Gallego

jueves, marzo 09, 2006

Implantes

No doy crédito. Hace tiempo que tengo la convicción de que la ficción influye mucho más en la realidad de lo que estamos acostumbrados a pensar. Hace tiempo que pienso que las películas de ciencia ficción de serie B, los cómics y, en general la cultura popular han influido más en la imagen del mundo actual que muchas sesudas parrafadas de intelectuales que han acabado barridos por el tiempo. El Guggenheim y Flash Gordon, la Torre Agbar y Blade Runner.

Pero, a veces, sólo a veces, creo que la influencia es excesiva. La verdad, excesiva.

"Shannon Larratt says the next step is to make implants functional in some way. 'There's crossover with people doing RFID work -- there's a large number of people that want to build active implants.'"

Extraído de Wired, de un artículo en el que se habla de la modificación del cuerpo, de como existen personas que no se conforman con el tatuaje y pasan a la escarificación (decoración del cuerpo con cicatrices, como si no tuviéramos el alma llenas de ellas) y como los más apasionados del tema llegan un paso más allá. A la modificación corporal, a someterse a cirugía para implantarse prótesis de silicona esculpida: pequeños cuernos de diablo, orejas de Klingon.
En muchos casos estas prótesis no se pueden retirar. Son permanentes.

El párrafo que he copiado habla de la colaboración entre los maestros de la implantación y los maestros de la identificación por radiofrecuencia, una técnica utilizada en los supermercados para identificar los productos automáticamente en la caja a través de etiquetas de precio con pequeños emisores. Y la última frase, la última frase: "there's a large number or people that want to buid active implants" se ha quedado ahí. Y no se va.

Hay una gran cantidad de gente que quiere construir implantes activos.

Y yo me pregunto para qué. ¿Para qué?

La verdad, no es que no comprenda el mundo. Es que no sé si quiero.

PD: Mientras tanto, suena una soleá de Camarón

martes, marzo 07, 2006

Pereza

Ana abre los ojos, prematuramente despierta por los rayos de sol que entran en la casa pero decide sobre la marcha que es demasiado temprano para levantarse. Intenta dormir de nuevo, pero, como tantas veces le ocurre, su cerebro se resiste a ello. Aún así, Ana mantiene los ojos cerrados y lo intenta. Cuando descubre la inutilidad de su empeño, abre las ventanas para dejar que entre el día. Para que las cosas también adviertan que ya no es de noche.

Se despereza. Mirar al techo blanco, dejar la mente en blanco y no pensar en nada que no sea blanco es su pasatiempo favorito y se le da realmente bien; en su fuero interno, piensa que es la campeona de ese pasatiempo, que nadie en el mundo puede hacerlo con tanto estilo como ella. Además, le sirve para tomar conciencia de su propio cuerpo y convertirse sólo en eso, en un cuerpo: sangre, huesos huecos, nervios con los pelos de punta por la estática, una columna vertebral y una nariz.

La luz del exterior le está dando en la cara y le hace imposible evitar el color rojo, con los ojos cerrados, ve el rojo que lo invade todo. Cuando han pasado unos minutos, Ana abre los ojos y se revuelve en la cama; aunque prefiere dormir boca arriba, la pereza se saborea mejor al revés, con la cara hundida en la almohada.

De pronto recuerda lo que debía hacer hoy. Un compromiso ineludible que le da una pereza terrible, pero sabe que no puede faltar a la cita. No estaba muy segura de valer para aquel trabajo que le habían propuesto pero, con la falta de dinero que últimamente sufre, no le parece tan mal trabajar de acompañante de señores adinerados.

viernes, marzo 03, 2006

Rabia

Tenía que dejar salir la rabia a borbotones, de alguna manera, tenía que conseguir que saliera, como un torrente sin freno que todo lo arrasara, como una oleada de bilis que inundara su boca y su cabeza. Eso le habían dicho.
La rabia en estado puro, prístina y desasosegante, por lo que tiene de unión con lo animal que llevamos todos dentro. Rabia follando. Agarrarla de los pelos y penetrarla sin compasión, como vengándose de todas las malas putas que se habían cruzado en su vida, rabia que destruyera la perfecta capa de maquillaje bajo la cual somos todos putos animales babeantes. Rabia pura.
Rabia al coger la navaja y hacer un corte profundo en el muslo, rabia al desgarrar la carne y separarla, ya las dos orillas del mar rojo de su carne, inundada de sangre. Rabia al destrozar sus nudillos contra la pared, rabia al arrancar sus propios pelos de raíz, no conservando ya siquiera la mínima dosis de cordura. Puta rabia liberadora.
Rabia suficiente para levantar un muro de ojos inyectados en sangre que te miran y te miran y te miran. Rabia espumeante con vísceras anegadas en sangre, sexo, dolor y mierda.

Muy bien, dijo el psiquiatra del centro de reclusión, la terapia de hoy ha ido muy bien. Creo que vamos por el buen camino, es necesario seguir trabajando pero vamos por el buen camino. Necesitas sacar todas las emociones negativas que llevas dentro. Será mejor para todos.

jueves, marzo 02, 2006

Suicidio

Catecismo de la Iglesia Católica

El suicidio contradice la inclinación natural del ser humano a conservar y perpetuar su vida. Es gravemente contrario al justo amor de sí mismo. Ofende también al amor del prójimo porque rompe injustamente los lazos de solidaridad con las sociedades familiar, nacional y humana con las cuales estamos obligados. El suicidio es contrario al amor del Dios vivo.


Nota de suicidio de Stephan Zweig

Antes de partir de la vida, con pleno conocimiento, y lúcido, me urge cumplir con un último deber: agradecer profundamente a este maravilloso país, Brasil, que me ofreció a mí y a mi trabajo una estancia tan buena y hospitalaria. Cada día aprendí a amar más este país, y en ninguna parte me hubiera dado más gusto volver a construir mi vida desde el principio, después de que el mundo de mi propia lengua ha desaparecido y Europa, mi patria espiritual, se destruye a sí misma. Pero después de los sesenta se requieren fuerzas especiales para empezar de nuevo. Y las mías están agotadas después de tantos años de andar sin patria. De esta manera considero lo mejor, concluir a tiempo y con integridad una vida, cuya mayor alegría era el trabajo espiritual, y cuyo más preciado bien en esta tierra era la libertad personal. Saludo a mis amigos. Ojalá puedan ver el amanecer después de esa larga noche. Yo, demasiado impaciente, me les adelanto.

A Stephan Zweig no le importó la doctrina de la Iglesia católica. Su sociedad familiar, nacional y humana había desaparecido mucho antes. Y además era judío. Y austriaco, perseguido, exiliado, expulsado, apátrida, brasileño y triste.

Y escritor, también era escritor.

miércoles, marzo 01, 2006

Desgracia

Todo el mundo tenía en aquel lugar una cara desgraciada. Eso era un hecho. Seguramente los motivos serían muy diferentes, tan diferentes como la señora formal con abrigo y la joven del pelo rosa a quien miraba con desprecio y preocupación. Pero el resultado era muy parecido. Caras de desgraciados.

A la desgracia le gustaban las grandes ciudades. Los agujeros en el subsuelo eran el sustrato ideal para su buen crecimiento. Probablemente, los túneles, pasadizos, tuberías, canalizaciones, aseos subterráneos y pequeñas tiendas mayoristas sin luz natural habían contribuido a airear la tierra, a oxigenar el terreno, a la manera de las lombrices con la tierra arcillosa. Y es por eso que crece tan lozana allí, tan segura de sí.

La perra.

Sueltos

Las cagadas de las moscas se mezclan con la celulosa en los libros. Ambos materiales se pudren juntos (cagadas y plantas muertas) y dan ese hermoso olor a las librerías de viejo.

Voy a sacar a pasear a mi diafragma, a ver si consigo expulsar las polillas que se han alojado entre él y mi estómago.

Un amigo, querido amigo, era tan poco dueño de su voluntad que esnifaba hasta los etcéteras.

Casi se podían oír sus pensamientos saliendo por sus orejas y cayendo hasta el suelo. Sería la demencia senil, pensó.

Se sentía enamorado y feliz. Lástima que tuviera que pagar a su mujer para poder verla a través de una cámara.

Los escritores hablan con las manos como los ciegos, pero también lo hacen los masajistas y no por ello se les envidia (ni a los masajistas ni a los ciegos).

Pero para qué esta puta costumbre de mierda, se preguntó el monje budista en plena meditación.

martes, febrero 28, 2006

Televisión

Cuando el guionista propuso su idea para un nuevo programa en el consejo de guionistas de la emisora, encontró muchas reticencias. Sin embargo, puso en funcionamiento toda su capacidad de convicción, templada en los grupos de debate de aquella facultad de la Ivy League, para conseguir que su idea pasara el primer filtro. Estaba acostumbrado a hablar entre colegas, y no le resultó difícil conseguir su aprobación, pero ese era sólo el primer paso y ahora debía preparar bien la defensa de su idea ante otro comité, el de dirección, el órgano que realmente daba el visto bueno a los nuevos programas.

No fue fácil, tuvo que emplearse a fondo, no sólo expuso su idea sino que intentó impresionar con citas de autores de nombres impronunciables, autores que él sabía que nunca leerían los responsables de la cadena, y, en honor a la verdad, estuvo a punto de no conseguirlo. Durante aquella presentación, su defensa del nuevo concepto, le colocó en una posición incómoda al enfrentarle directamente al director de programación, que no veía claro el asunto. Por un momento llegó a pensar que su carrera dentro de aquella cadena había acabado, sobre todo cuando las miradas de los demás lo contemplaron como si ya se encontrara ausente, como si aquella sala fuera el consejo de ancianos de alguna tribu antigua y él alguien a quien hubieran repudiado. Afortunadamente, contaba con un argumento que normalmente conseguía que aflorara la parte más pragmática de la gente: el programa sería una máquina de vender anuncios y las protestas de los indignados no bajarían la audiencia sino que les ahorrarían algún dinero en promoción.

Era consciente de que se enfrentaba a algunos problemas legales, y sin embargo, estaba seguro de que podría encontrar un país en el que establecer el plató. Un plató en el que un oficial del ejército conduciría un interrogatorio sobre un prisionero de guerra, siguiendo escrupulosamente las preferencias que la audiencia le enviaría por correo electrónico. Eso sí, siempre respetando las técnicas de interrogatorio permitidas al ejército. No se podían permitir el lujo de que les acusaran de fomento de la tortura. Sería fatal para el precio del minuto publicitario.

jueves, febrero 23, 2006

Cámara sumergida

“(...) El mundo real, unas veces es gozoso y otras es hostil. En la cámara sumergida del libro, uno se encuentra a salvo de todo, transitoriamente.”

“El vicio sin castigo”, artículo de Antonio Muñoz Molina

No estoy de acuerdo, Don Antonio, no estoy de acuerdo. Es en la cámara sumergida del libro donde puede sobrevenir el desastre, el Nautilus se puede ir a pique en cualquier momento. Pregunten, si no, al capitán Nemo.

La verdad es que una vez leídas ciertas palabras, ya no hay marcha atrás. Esas palabras pueden desencadenar una reacción en cadena realmente peligrosa. Una idea lleva a otra que lleva a otra, y tu vida puede convertirse en una cárcel o en un paraíso.

Si leer no sirve para interrogarse, no es leer; es ocupar la cabeza con un entretenimiento banal. Divertido, pero banal. Pero si leer es interrogarse, deberíamos tener mucho cuidado con los libros que escogemos. Y también con los amigos que se permiten escoger por nosotros y después van y nos regalan el libro escogido.

Un peligro, ya le digo, Don Antonio, un peligro.

lunes, febrero 20, 2006

Gao

Dijo Barceló hace un par de años que el paisaje de Gao, una ciudad de Mali donde pasó largas temporadas pintando y viviendo, le parece más real que los cuadros que pinta allí; y que en París, en cambio, sus cuadros le parecen la verdadera realidad.
También habla de cuadros dejados en la casa en la que habitaba, corroidos por la humedad, con pequeñas larvas de insecto e infinidad de cagadas de mosca incrustadas en el lienzo. Cuadros a los que contribuye la propia exuberancia de la naturaleza de allá y que, de alguna extraña manera, siguen vivos y evolucionando después de acabados.

Me cae bien a mí este Barceló.

martes, febrero 14, 2006

Clase turista

Estaba sentado en el avión, en clase turista, en esa posición tan incómoda que nos obligan a adoptar a cambio de transportarnos a miles de kilómetros y decidió echar un vistazo a la revista de la compañía aérea. Y allí encontró aquel artículo que le hizo sentirse triste el resto del viaje.

El artículo hablaba de algo que en inglés se llamaba “road warriors”, guerreros de la carretera en traducción literal, un nombre inventado tiempo atrás para los viajantes que se pasaban la vida viviendo en moteles y limpiándose el polvo de los zapatos gastados; yendo de aquí para allá por la inmensa geografía de los Estados Unidos. Claro que ahora hay aviones y ese nombre se ha mantenido para aquellos que, a imitación de aquellos tristes viajantes, se pasan la vida en un avión.

Leyó en el artículo que lo normal es que esta gente pasara hasta 300 días al año volando. Había, por tanto, muchas posibilidades de que la mayoría de los que viajaban con aquella compañía aérea acabara leyendo aquel artículo de tono almibarado y amable. Un artículo que los presentaba como la punta de lanza de la sociedad occidental, como triunfadores, como personas dinámicas que siempre estaban pisando la moqueta de los aeropuertos. Que ganaban suficiente dinero para comprar una casa que sólo podrían habitar 50 días al año, una casa que no sería capaz de reconocer a su dueño, que años después de haberla comprado seguíría oliendo a nuevo.

También dió con las respuestas de estos viajantes a una pregunta de la revista: ¿cuál es tu mantra personal?. Y las había de dos tipos. Las primeras hablaban de las tarjetas de las compañías aéreas, esas que después de un millón de kilómetros te conceden la gracia de cambiarte un billete en clase turista por uno en primera. Nuestros guerreros sólo se sentían realmente reconocidos en su labor cuando conseguían algún trato de favor por ellas. Algo que le recordó las respetuosas reverencias de los antiguos operarios de las fábricas ante el dueño o el director; las segundas hablaban de lo que echaban de menos a sus familias, a sus hijos, a sus mujeres y a sus perros, de cómo añoraban los atardeceres tranquilos en el suburbio, esos lugares en los que se pueden ver a decenas de personas sentadas en sillas de jardín, mirando al cielo mientras se pone el sol.

Pero lo que realmente le provocó aquella oleada de tristeza no fue el artículo, sino un anuncio insertado entre sus páginas, un artículo dirigido específicamente a ellos, a personas que no tienen tiempo de ocuparse de su propia vida. El artículo decía “Outsource your personal life”, es decir: subcontrata tu vida personal. La empresa, una agencia matrimonial, ofrecía ocuparse de tu vida de una manera responsable, profesional y confidencial. En primer lugar, te hacían una entrevista de una hora de la que extraían tu perfil, después intentaban encontrar candidatas como tú, demasiado ocupadas con su trabajo para encontrar a alguien, y su trabajo finalizaba cuando conseguían organizar un almuerzo de una hora entre los dos. Lo que pasara después de aquel primer encuentro ya no dependía de ellos.

Durante el resto del viaje, sintió algo que se parecía a la desesperanza cuando imaginó a todas aquellas personas, volando de un sitio a otro y manteniendo fugaces relaciones sexuales en los baños de los aeropuertos, echando de menos a sus perros y a sus atardeceres y agradeciendo el cambio de turista a primera.

martes, febrero 07, 2006

Cambio

Ahora que miro por la ventana y veo a los gorriones saltar entre los coches para hacerse con unos granos que llevarse al pico, me pongo a pensar en mi vida y no le encuentro una directriz clara.

Tengo que reconocer, aunque sea sólo ante mí mismo, que siempre me he dejado llevar en las decisiones importantes. Estudié lo que estudié porque antes lo había hecho mi hermano, emigré de mi ciudad y de mi país porque los amigos que por entonces tenía lo habían hecho, busqué trabajos mejor pagados porque era lo que hacía todo el mundo. Encontré una chica y me casé después de un tiempo porque era lo que se suponía que tenía que hacer. Siempre me he dejado ir, me he dejado arrastrar sin tener el suficiente coraje para hacer lo que realmente quería.

Pero, cuando el tiempo pasa, comprendes que nadie puede tomar decisiones por ti, que uno es responsable de la vida que lleva y que no vale escudarse en nada. Ese que te mira desde el espejo eres tú y no un doble ni un impostor. Justo tú, ni más ni menos. Y aunque te mire con extrañeza o con asco, sigue siendo tú. Qué le vamos a hacer. En eso consiste esto de vivir, en una serie irremediable de pérdidas en progresión geométrica que acaba en la pérdida final, la tuya. La vida es en realidad una enfermedad mortal de transmisión sexual.

Pero todo eso iba a acabar. Por fin, se iba a decidir a hacer lo que realmente quería, y, si eso implicaba tener que dejar su trabajo, su mujer, su ciudad y sus rutinas por el vacío y la incertidumbre, no tenía inconveniente, eso es lo que pensó. La vida es de los arrojados y hoy mismo pensaba comenzar el tratamiento hormonal que lo convertiría en lo que siempre había sido, una mujer de bandera encerrada en el cuerpo de un hombre que se había dejado arrastrar por la vida.

Aunque el médico le había dicho que las hormonas a edad tan avanzada no tenían el mismo efecto, él estaba dispuesto, a sus 70 años, a intentarlo.

Signos

El otro día, mientras me estaba durmiendo y veía el bombardeo de imágenes que siempre me conducen al otro lado, vi claramente una casa cuyas ventanas tenían pestañas. Y me pregunto por qué, pero no he conseguido olvidar la imagen.

Anteayer, mientras caminaba enchufado y ajeno al ruido, vi una pareja que parecía gritarse en la calle, pero que, a pesar de los ademanes furiosos que se dirigían, continuaron su paseo abrazados. Me hubiera gustado haber oído lo que decían pero no lo hice.

Ayer, mientras pensaba en la soledad, sonó el teléfono y estuve hablando un cuarto de hora con una persona en la que había pensado justo un momento antes. Supongo que simplemente, mi pesar entró en resonancia con su recuerdo.

Hoy, estoy aquí y medito sobre los signos que nos persiguen a todos; sobre los agüeros, las señales, los avisos y los mensajes que encontramos. Y aunque hay muchas personas inclinadas a creer que alguien nos deja esos mensajes a nuestra dirección y a nuestro nombre, mucho me temo que yo no soy una de ellas.

sábado, febrero 04, 2006

Wilczek

Frank Wilczek, premio Nobel de Física de 2004, dice esto tan hermoso del universo en una entrevista:

"-En realidad, espacio y tiempo están relacionados. El tiempo no tiene principio y final, como usted asume al preguntarme por el final de mi vida, que, en puridad, tampoco tiene un inicio y una conclusión.

-Pero uno se muere: eso es un hecho.

-Me habla usted de la realidad, no de percepciones ni de conciencias..., ¿no?

-Sí.

-Pues la vida no transcurre y el tiempo tampoco: son. Su vida es, porque está integrada en el universo.

-Eso vendría a ser que...

-Déjeme citar a mi autor favorito, Weyl: "El mundo no viene a ser nada. Es". Ya le digo que la realidad es inimaginable. No es que quiera desconcertarle: simplemente pretendo ser exacto. Y, como físico, no puedo aceptar que el tiempo tenga principio ni final. El tiempo forma parte del universo de forma indivisible y no se puede cortar como si fuera una salchicha.

-En teoría.

-¡Científicamente! Le hablo de hechos probados en el laboratorio.

-Imagínese que soy más tonto aún de lo que soy: por favor, explíquese.

-Cuando estudias el universo a fondo, descubres que es mucho más extraño y alejado de nuestra cotidianidad de lo que imaginabas. La auténtica textura de la realidad es inalcanzable para la imaginación humana: es infinitamente más diversa y compleja que la mente de cualquier persona.

-¿Y...?

-Lo rigen reglas insospechables, pero, en la medida en que puedes acercarte a ellas, intuyes que comparten una lógica interna bellísima de la que todos formamos parte.

-¿Puede ser más explícito?

-Cuanto más profundizas en el conocimiento del universo, más capaz eres de explicar más cosas con menos axiomas: la ciencia moderna razona casi todo con poquísimas ideas, porque resulta que la partícula más elemental y la inmensidad están íntimamente relacionadas en esa misma lógica.

-Parece usted un poeta.


-Soy un científico. He dedicado mi vida a estudiar, sobre todo, las partículas elementales: el elemento último que forma la materia."

Soy un científico. El universo no viene a ser nada. Es.
La auténtica textura de la realidad es inalcanzable para la imaginación humana.

La emoción, esta vez, directa desde la inteligencia y el método científico.

jueves, febrero 02, 2006

Cuatro gotas de aceite

Cuatro gotas de aceite
sobre un trozo eremita de pan blanco
o sobre el obsequioso corazón
de un tomate maduro en sacrificio,
nos aleccionan con su desnudez,
con su absoluta falta de consejo.

La belleza del mundo es tan frecuente,
tan desinteresada de sí misma,
que hasta que se desvanece en certidumbre,
y acaba por nublarse a nuestros ojos.
Por eso es un pecado
de extrema ingratitud no dar las gracias
en alto con la voz del pensamiento
y con la muda fe de los sentidos.

En la desposesión está la esencia,
en la simplicidad, lo permanente.
Para ungir con lo bello nuestra carne
hay que buscar lo bello donde ha estado
despierto en claridad desde el principio.

El hecho de verter las cuatro gotas,
cuatro lágrimas densas de oro humilde,
sobre las migas cándidas, supone
un acto elemental
contra la ruina
una rúbrica más
contra la muerte.


Carlos Marzal

Joy. Pure Joy.

martes, enero 31, 2006

Reflexión en tres tiempos

El pasado es un peso que arrastramos,
y el futuro un tiempo que simula
ayudarnos a veces a arrastrarlo.
Se parece el pasado a un licor fuerte
que corrompe el aliento y que a menudo
nos repite en la boca del estómago.

El futuro es un hambre, y el presente
no consigue saciar ese apetito.
El presente es un tiempo tan ligero
como el agua que corre: no alimenta,
aunque acabe pesando como el plomo.

Jamás hallé en el tiempo el equilibrio,
ni estuve satisfecho con mi tiempo.
Los tres tiempo son uno en cualquier tiempo:
este tiempo del hambre y a la vez
un tiempo de desganas y hartazgos.

"Reflexión en tres tiempos". Vicente Gallego

Me gustaría comentar la reacción que me han provocado los versos, pero no tengo palabras.
Me gustaría explicar por qué los tres primeros se me han quedado soldados, pero basta con leerlos.

viernes, enero 27, 2006

De la realidad

Cuando los soldados, cubiertas las armaduras de polvo y la cara de sudor, consiguieron subir aquella loma, quedaron tan fascinados por lo que vieron que perdieron la facultad de hablar durante largos minutos. Una inmensa extensión salpicada de edificios multicolores les esperaba al final del camino. Los edificios tenían forma piramidal y estaban pintados de vivos colores; se veían plazas enormes donde una multitud iba de aquí para allá; y dominándolo todo, al fondo, destacaba una enorme construcción rematada en oro.
Después de un rato, sus lenguas acabaron por recordar cómo debían moverse para emitir sonidos, y entonces, Rui Pedro de Montilla, no pudo evitar decir: “parece cosa del Amadís” a lo que todos asintieron con convicción. Sí, parecía cosa de ficción y no una ciudad que existiera de verdad, que tuviera un nombre, aunque fuera un nombre como Tenochtitlan.

Cuando Juan Cabrillo, avistó por primera vez el puerto de San Diego recordó un nombre que aparecía en el libro “Las Sergas de Esplandian”, de Garci Ordoñez de Montalvo, un libro que, cuenta las aventuras del hijo de Amadís de Gaula. Ese nombre, de resonancias griegas, sería perfecto para bautizar la nueva tierra conquistada. Ese nombre era California.

Cuando pienso en la realidad y la ficción, a veces llego a la conclusión de que están tan entretejidas que muchas veces no sé donde empieza una y acaba la otra.

Whewell

Hasta 1840, los científicos eran llamados filósofos naturales. Es en la obra The Philosophy of the Inductive Sciences scientist cuando William Whewell acuña el sentido de “scientist”(científico) con el significado que hoy todos conocemos.

Y esto, que parece sólo otra nota al pie en la historia de la humanidad, comenzó la imparable carrera por la especialización que nos ha conducido a dónde estamos. Para bien y para mal.

Los griegos estudiaban la música y la geometría juntas. Aldo Manunzio, editor humanista y veneciano del siglo XVI, era capaz de leer latín, griego, árabe, hebreo, tan sólo para poder editar los libros. No hace falta mencionar a Leonardo pero quizá sí a Enrique de Villena, humanista español del siglo XV, capaz asimismo de hablar gran cantidad de idiomas, interesado en la ciencia, poeta y escritor. La historia está llena de fascinantes personajes que se atrevieron a intentar entender el mundo que les había tocado vivir.

Gracias a Whewell, sin embargo, un personaje como Sartre, escritor de “La Náusea”, obra fundamental del siglo XX para muchos, pudo decir aquella idiotez: “A mí la ciencia no me interesa para nada”.

martes, enero 24, 2006

Murdock

William Murdock, inventor de la locomoción a vapor con veinte años de antelación con respecto al que luego acapararía los honores, Richard Trevithick, fue, a pesar de haber pasado a la historia en las notas al pie de página, alguien, a su modo, mucho más importante. En lugar de inventar la locomoción, inventó algo que cambió de forma más profunda y duradera el mundo; no el mundo físico, que, una vez inventada la locomotora, no volvió a ser el mismo, sino el espiritual.

William Murdock inventó la luz de gas en 1792. Y acabó para siempre con las sombras medievales propias de las velas y los candiles; con la imaginación propia del mundo antiguo donde lo natural era creer en hechizos y en brujas, es decir, creer en el cambio; y convirtió el mundo en lugar estable y definido donde la sombra que proyecta una silla por la noche siempre es igual a sí misma.

Y a pesar de disponer de una lámpara de gas en su lecho de muerte, una lámpara de gas que todo lo iluminaba sin trabas y sin trucos, Goethe no pudo evitar gritar: “Luz, más luz”, en el momento en que sintió que la vida se le escapaba por la boca.

lunes, enero 23, 2006

Paisaje


En cielos blancos y azules
pero impuros, con antenas,
se oye el serrar de huesos,
en los balcones y en tierra,
y estas hormigas mugrientas,
que me suben por la pierna,
el desfile de los monstruos
y las lágrimas aéreas
y las líneas de tu cara,
de la mía: carreteras

Todo se acumula, informe
en el montículo pleno
con la orina y la caricia
del amor y de la muerte
pero, a veces, solo a veces
luce el sol y mi expresión
cambia y aparece alegre
sonriendo con la mueca
de mi cara sin sus dientes


Una vez que acabó de escribirlo, se preguntó si este poema tendría algo que lo salvara del destino del resto de sus versos, pero como no encontró nada, hizo con él lo mismo que con los demás: lo tiró a la basura para que fuera a acompañar a sus antecesores al vertedero.

jueves, enero 19, 2006

El milagro secreto

"Hay siete dimensiones paralelas entre el estudio talmúdico, característico de la mentalidad judía, y el del ajedrez. Estas son: la indispensabilidad del estudio, la memoria, la comprehensión visual, la centralidad de la rígida ley, la importancia del debate, la necesidad de atrevida inteligencia, y un pensamiento antiautoritario y original."

"El ajedrez y el judaismo", artículo de Daniel Perednik

El hecho. Ambas cuestiones aparecen relacionadas con frecuencia. En la literatura, en la historia y en la filosofía.



“La noche del catorce de marzo de 1939, en un departamento de la Zeltnergasse de Praga, Jaromir Hladik, autor de la inconclusa tragedia Los enemigos, de una Vindicación de la eternidad y de un examen de las indirectas fuentes judías de Jakob Boehme, soñó con un largo ajedrez. No lo disputaban dos individuos sino dos familias ilustres; la partida había sido entablada hace muchos siglos; nadie era capaz de nombrar el olvidado premio, pero se murmuraba que era enorme y quizás infinito; las piezas y el tablero estaban en una torre secreta; Jaromir (en el sueño) era el primogénito de una de las familias hostiles; en los relojes resonaba la hora de la impostergable jugada; el soñador corría por las arena de un desierto lluvioso y no lograba recordar las figuras ni las leyes del ajedrez. En ese punto, se despertó.”

"El milagro secreto" de Borges.

La ficción. El mejor inicio de un cuento que he leído en años. Borges. Claro

domingo, enero 15, 2006

Beauty

"En un sentido parecido a las religiones de misterios y a los Oráculos caldeos, Macrobio concibió, además, las almas individuales como espíritus que han caído desde las esferas superiores en la materia y que en su paso por las esferas han adquirido sus facultades, desde el razonamiento hasta el impulso de nutrición. Estos espíritus están ligados por su parte superior a las esferas celestes, que constituyen su patria y hacia las cuales ascienden una vez liberadas de la tumba del cuerpo."

Del diccionario de filosofía de Ferrater Mora.

Beauty. Everywhere.

miércoles, enero 11, 2006

Instantes

Miro hacia arriba mientras paseo por un jardín y la hoja de un plátano de Indias desciende girando sobre sí misma con tal gracilidad que por un momento me niego a pensar que Dios no exista.

Inspiro el aire frío y noto como mis pulmones se inundan de frío y vida y cuando miro un poco más allá, veo un niño hablando muy serio con un árbol, mostrando así al mundo que lo único que hacemos en la vida es olvidar lo que ya sabíamos.

Veo una hilera de hormigas afanadas en transportar trozos de comida. A la pobre cigarra se la comerán cuando, aterida, no pueda ni siquiera moverse, pero un gorrión se está dando un festín con ellas. Y sonrío.

Y sin embargo, la recuerdo, y todo se desdibuja, todo se detiene, todo se vacía, todo retumba.

Todo duele.

martes, enero 10, 2006

Imaginación

"[...] Simone Weil despreciaba las artes de la imaginación. Para ella, como para Pascal, escribir sonetos, pintar al óleo o componer sinfonías no era sino un truco para disimular el inmenso vacío de nuestra mortalidad. La imaginación es tan sólo una combleuse du vide, según Pascal, una facultad destinada a entretenernos con divertidas novedades para evitar que nos percatemos de nuestra desoladora condena. [...]"

Félix de Azúa. Escala del tiempo perdido.

La verdad, encontrar una frase así al desayunarse con el periódico puede provocar un mal trago mortal con el trozo de bizcocho, o bien iluminar el resto del día con la luz de la agudeza, la inteligencia y la conciencia sobre el propio destino.

Y elegir una cosa u otra quizá tan sólo dependa del punto de vista.


lunes, enero 09, 2006

7 %

Encontrado en un artículo de La Vanguardia, dentro de un reportaje dedicado a la importancia de la imagen de los políticos:

“Según los expertos, el contacto visual y la representación corporal representan hoy un 55% de la información que recibimos de un político; su tono de voz, un 38%, y el contenido de sus palabras, sólo un 7%”.

Al contenido de las palabras, sólo un 7%. Terrible. Y yo me pregunto cómo es que he elegido darle tanta importancia al contenido de las palabras, y a la forma de las palabras, y al sabor de las palabras, y al olor de las palabras. Cuando a todas luces sólo importan un 7%.

Pero, por mucho que se empeñen, por mucho que lo intenten, seguirán existiendo palabras memorables, como meandro o Querétaro, como tigre y cigarro, como arácnido y murciélago. Y seguiremos reflexionando con palabras. Con imágenes y palabras. Y seremos más felices cuando recordemos la palabra que alguien genial escribió para describir el horizonte que ahora vemos.

Y murmurarán su ronroneo mil perros mimosos.
Y susurrarán su suave zumba seis sinuosas serpientes.

Palabras: menudo entretenimiento.

viernes, enero 06, 2006

Fountain

Un anciano ataca a martillazos la obra "Fountain" de Duchamp en una exposición en París. La famosa obra “ready-made” creada en 1915, un retrete firmado y colocado al revés, que revolucionó el concepto del arte en el siglo XX, ha pasado rápidamente al departamento de restauración del museo. Sus encargados se afanan en restaurar la cerámica industrial que el autor de la obra tan sólo firmó.

Y todos los dadaístas muertos ríen desde sus tumbas, las mandíbulas de sus cráneos abriéndose y cerrándose de puro gozo.

Dadá. La realidad a veces es dadá.

miércoles, enero 04, 2006

Poesía

"Una de las funciones cardinales de la poesía es mostrarnos el otro lado de las cosas, lo maravilloso cotidiano: no la irrealidad sino la prodigiosa realidad del mundo."

Octavio Paz. Los hijos del limo.

Otra vez se ha quedado una frase enredada en mi cabeza. Sin cuartel. ¿Cómo decir mejor que el maestro Paz, ganador de un nobel, por qué es importante la poesía?. La prodigiosa realidad del mundo, dice. Ahí es nada.

lunes, enero 02, 2006

Dormir

En castellano existe una ambigüedad rara con la palabra sueño. En otros idiomas, la palabra que indica la necesidad de dormir (tengo sueño) y la que indica que se ha vivido algo extraño fuera del propio cuerpo (he tenido un sueño) son diferentes, pero no en el nuestro. En ambos casos se emplea la misma palabra.

Y, sin embargo, qué diferencia entre una actividad y la otra. Qué diferencia entre dormir y soñar; entre estar muerto esperando el despertar (el recordar, tal y como se decía en castellano antiguo) y estar fuera.

Fuera.

viernes, diciembre 30, 2005

Limbo

Una Comisión Teológica Internacional abolirá esta semana el limbo y enviará a los niños sin bautizar al cielo

El temido limbo, localizado entre el cielo y el infierno según una tradición católica surgida en la Edad Media, va a ser enterrado definitivamente por la Iglesia esta misma semana. El problema es que, una vez abolido ese lugar sin gloria ni tormento, ¿a dónde se supone que van los niños muertos sin bautizar? Una Comisión Teológica Internacional, que reflexiona sobre este enigma desde ayer en el Vaticano, los quiere enviar directamente al paraíso gracias a "la infinta misericordia de Dios".

El País

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Recuerdo vagamente mi vida antes de pasar al otro lado, aunque lo he olvidado casi todo. Recuerdo el sol abrasador, la tierra cuarteada, y los ritmos sincopados de las peticiones a los dioses. Recuerdo mi nombre: N'dongele. Todo está cubierto por un envoltorio de tiempo que, curiosamente, hace que mis recuerdos me parezcan ocurridos a mucha distancia. El tiempo aquí es una cosa extraña que no funciona muy bien. Cuando se pasa al otro lado, todo se vuelve muy raro.

Cuando aquella señora con los ojos tan dulces me cogió de la mano, sé que anduvimos por caminos grises que se desvanecían al pasar, pero no podría decir si el viaje fue largo o corto. Creo que los más viejos del lugar la llamaban la segadora, aunque no sé por qué, pues no me pareció que tuviera las manos apergaminadas del trabajo en el campo, la verdad. Más tarde, o más temprano, no lo sé, apareció ante nuestra vista un pórtico; una puerta de la que salían tres caminos: uno ascendente, uno descendente y otro que llevaba a una inmensa sala que estaba a la vista. Un señor con una barba muy larga y un libro en las manos, asintió cuando nos vio llegar y me dijo que mi sitio estaba en la sala de allá. Y allí fui y allí me he quedado todo este tiempo.

Pero ahora estoy perdido. No se dónde han ido todos. Estamos en otro lugar, y ya no reconozco las caras. Aunque tampoco entiendo esta felicidad que amenaza con reventarme el pecho.

martes, diciembre 27, 2005

Elogio del estudio

" […] Aparta tu sed de libros, para no morir gruñendo, sino verdaderamente resignado y agradecido de corazón a los dioses. "

Marco Aurelio. Meditaciones. Libro II

La encuentro al azar, de forrajeo, y al leerla recuerdo otro texto, una entrevista a un gran erudito, en la que después de toda una vida dedicado al estudio y al conocimiento, decía sentir rabia e indignación ante la muerte, y me pregunto si, al final, esta pasión por el estudio me dará algunas respuestas. Y como no lo sé, continúo.

Por si acaso.

viernes, diciembre 23, 2005

Caballero

Tengo la impresión de que el añoso caballero de porte ridículo que el otro día, a través de la ventanilla del coche, vi vagar por los páramos castellanos, acompañado de un tipo gordo montado en un burro, ha leído tanto que ha acabado por no distinguir el mundo real del de ficción. Es sólo una impresión, seguramente falsa, pero si no, no me explico porque embistió contra nuestro coche gritando con un acento muy raro no se qué de encatamientos y malandrines.

miércoles, diciembre 21, 2005

Luz

Luz de mediodía afilada, cortante y diáfana, sin la película de humedad tan común de las ciudades más próximas al mar. Colores perfectos, bordes afilados, fría e impersonal. Preciosa.
Como si alguien nos observara con deshumanizada inteligencia y necesitara buena iluminación.

Cámaras

Hace tiempo que Juan leyó que era posible acceder a muchas de las webcams que pueblan el mundo porque, en muchos casos, sus propietarios olvidan asegurarlas contra la intrusión de extraños.

Él, tan hechizado por la biblioteca total que soñó Borges y que cada día se desplegaba ante él al encender el ordenador, pensó que el hecho de poder mirar brevemente a través una cámara anónima, constituiría sin duda una metáfora perfecta de esta época tan extraña. Y sin dudarlo, se puso manos a la obra.

Ahora pasa largas horas mirando la pantalla por si el programa que escribió, y que seleccionaba durante cinco segundos una cámara al azar de entre las miles disponibles, vuelve a mostrarle el rostro de aquella mujer.

Aunque a veces piensa que el suyo es un amor sin esperanza.

martes, diciembre 20, 2005

Invierno

Plomizo día, gris plomo, plúmbeo cielo, nubes grises, espesas nubes, hielo. Lágrimas, bigote escarchado, gato congelado, manos azules, brisa hiriente, cuchillos de aire helado.

Y un viejo con un traje rojo con relleno toma rápidos sorbos de la botella de coñac que esconde bajo la barba y que ayer consiguió comprar gracias a las lismosnas.

Pero el coñac sólo calienta durante un rato.

lunes, diciembre 19, 2005

Profeta

“El poder de la inteligencia distribuida es insuperable. Al final, modificaremos nuestros lentos organismos para integrarnos en una gran inteligencia global. Y la raza humana desaparecerá con un inaudible clic en el universo. Seremos otros, seremos todos”, dijo aquel misterioso profeta de la modernidad mientras se acariciaba la barbita rala.

Ejercicio

Todos los días desde mi ventana puedo ver un espacio desolado, carente por completo de árboles, en el que los muros de hormigón y cemento de los grandes edificios circundantes planean ominosos sobre las cabezas de los viandantes.

Aquí, las pintadas, algunas con más de una década, señalan el descarnado espacio en torno al cual se organiza cada día el ritual de trabajo. Un entorno deprimente, como abandonado de los servicios municipales, que linda, sin embargo, con jardines bien cuidados y calles limpias. Un espacio irreal, un hueco cubierto de planchas de cemento donde no es posible concebir la naturaleza.

Y, sin embargo, hoy te veré y todo aparecerá brillante a mis ojos y nada me importará menos que los árboles en las bellas plazas de la ciudad.

sábado, diciembre 17, 2005

Razón

"Puede llamarse feliz al que, gracias a la razón, ni desea ni teme." Séneca.

El gran filósofo anticipó el objeto último de toda búsqueda. Después de ascender los siete niveles del conocimiento, al final: la nada. El objetivo de la vida no es sino la serenidad.

"Toda la dignidad del hombre está en el pensamiento." Séneca.

Y también supo advertir el valor de la inteligencia, que nos hace apreciar hasta la última brizna de hierba meciéndose al viento, cambiando de color según el sol la ilumina.

jueves, diciembre 15, 2005

Culpa

El baldón de la culpa es algo que, desgraciadamente, tenemos que aceptar como país de tradición católica, explicó el profesor. Este país puede haber abandonado su catolicismo más evidente, puede haber dejado de acudir a la iglesia, pero, reconozcámoslo, sigue teniendo alma católica. Y no lo digo como un reproche, esto es una clase, y no estamos aquí para condenar creencias particulares, sino para intentar elucidar como ha afectado este sentimiento a la creación artística en este país.

La culpa, según mi entender, no ha generado grandes novelas aquí. No ha florecido, como quizá hubiera sido lógico que lo hiciera; no ha cuajado, no ha conseguido la gran novela española que queda por hacer. Y, eso, eso es lo que deberán trabajar para la semana que viene. Trabajo puntuable para la evaluación final.

Intenten escribir algo que merezca la pena.

lunes, diciembre 12, 2005

Operación

Después de un mes de convalencencia, hoy, por fin, podría retomar su vida. Aunque había que reconocer que había sido duro. La operación, (una intervención menor sin importancia, le habían dicho) no había llevado más de 45 minutos, pero, sin embargo, las curas posteriores a la intervención habían sido muy dolorosas. En las curas, la enfermera debía desprender las vendas con cuidado de no tocar las heridas, y a continuación limpiarlas con tintura de yodo. Esto era lo peor, pues para que el yodo entrara bien en la herida, la enfermera no tenía más remedio que tocar ligeramente los puntos y esa parte del cuerpo estaba tan sensible, tan habituada al castigo, que, incluso antes del contacto, el dolor se disparaba sin respetar las reglas del estímulo.

Miró con nerviosismo a la sala de la clínica. Fría y funcional, con algunas revistas de cotilleos o de coches con las que entretener la espera, uno de esos lugares que podrían estar casi en cualquier sitio. La permutabilidad de los lugares como éste añadía cierta preocupación difusa a su estado de ánimo, como cuando se preguntaba hacia dónde estábamos conduciendo el mundo y todas las respuestas que conseguía imaginar le resultaban desoladoras. Para él, estaba claro que esta tendencia a la uniformización, a la decoración sueca global, a las zapatillas con muelles en las suelas, no podía traer nada bueno. Lo que nos hacía humanos era la diferencia, por supuesto. Por eso había evolucionado nuestro cerebro como lo había hecho, para detectar las diferencias. Y estábamos ignorándolo. Estábamos, en última instancia, negando lo humano que teníamos en nuestro interior.

-¿Está preparado?, preguntó el doctor
-Sí, llevo esperando este momento mucho tiempo, gracias, repuso él.
-Acompáñeme, entonces, será mejor retirar el vendaje dentro.

Cuando después de unos meses, cicatrizaron las heridas, no podía creer lo parecido a Paul Newman que había quedado su rostro. Realmente, la publicidad decía la verdad respecto a aquella clínica de cirugía estética.

Plomo

Descubrió que la pesadilla en la que había llorado plomo, había sido sólo eso, una pesadilla.

Aunque debían haberle hecho recapacitar el hueco en el colchón y el agujero con bordes chamuscados en la sábana.

sábado, diciembre 10, 2005

Palomas

De tu pecho, palomas rojas
De tus ojos, mercurio.

Decadencia

Poco a poco, aplicadamente, el tiempo va cubriendo de musgo la pared. Los cambios de temperatura resquebrajan la pintura sin darse importancia, que cae al suelo dejando grandes rodales de piedra al aire. La humedad cubre las esquinas de las piedras. La hierba encuentra un hueco entre las losas del suelo. Las vigas se pudren, las grietas se abren.

Y en lugar de contemplar el lugar con añoranza, a mí, sin embargo, me gusta tal como está.

Envidia II

Otra de las virtudes que más envidio, si es que sigue siendo posible la contradicción de los términos, es la meticulosidad.

Ver a alguien paciente acabando sin pizca de prisa una tarea repetitiva. Verlo lleno de amor por las cosas bien hechas, por el proceso en sí, una cosa después de otra. Sin hacer lo siguiente antes de dar el tiempo necesario para que lo anterior se termine. Sin tener prisa por llegar, cumpliendo con las etapas del camino.

Pero qué frustración, oye, qué frustración.

lunes, diciembre 05, 2005

Digresión

"Por un lado, aspirar a dar una visión general de las cosas, por otro, saber que nada en el fondo puede explicar el mundo porque el mundo es eso: una gran digresión biológica, cultural, sentimental."

Carlos Marzal.

La idea de la digresión como explicación del mundo es uno de esos hallazgos que me hacen seguir buscando, aunque no sepa muy bien el qué.

sábado, diciembre 03, 2005

Viajes

Hoy, quinientos años después de que todo comenzara, los ojos de un niño indio y un niño gitano se han encontrado en el centro de Madrid.

Lamentablemente, al hablar, ninguno de los dos ha podido entender lo que el otro le ha dicho. Y es que en todo viaje hay cosas que se ganan y otras que se pierden.

lunes, noviembre 28, 2005

Antología mínima II

[...]
Soldado de la guerra perdida de la vida,
mataron mi caballo, casi no lo recuerdo.
[...]

Jaime Gil de Biedma, fragmento de "Antes de ser maduro"

La imagen de un soldado (un caballero) que no recuerda el nombre de su caballo muerto es la imagen perfecta del paso del tiempo.

En "La cuadratura del círculo" de Álvaro Pombo, uno de los fragmentos más emocionantes de la historia ocurre durante la iniciación del protagonista adolescente a la vida caballeresca. En él, su padre le cuenta que ha visto a los caballos llorar lágrimas de amor sobre los cadávares de los caballeros muertos en el campo de batalla.

Por eso, la imagen de un soldado (un caballero) que no recuerda el nombre de su caballo muerto es la imagen perfecta del paso del tiempo.

viernes, noviembre 25, 2005

Segundo plano

El corazón de los ordenadores, el procesador, la pequeña pastilla que realiza todos los cálculos, debe ocuparse de repartir su tiempo equitativamente. Si sólo existe un procesador, la única manera de realizar muchas cosas diferentes a la vez es dar un poco de tiempo a cada una de las tareas. Así, nosotros tenemos la sensación de que existen varias tareas realizándose simultáneamente. Un principio parecido al del cine y un trato justo, supongo.

Cuando una tarea no necesita que el humano lento que está delante de la pantalla se ocupe de ella, puede replegarse y esconderse, alojarse vete a saber dónde, en el espacio inexistente de la memoria de la máquina y desde ahí, humildemente, esperar que el procesador le asigne tiempo. A ésto se le llama ejecución en segundo plano.

Cuando algo nos obsesiona y enferma, nuestra mente se comporta exactamente igual que uno de los tontos ordenadores que nos circundan. Esa idea se repliega y se esconde, se aloja vete a saber dónde, y espera hasta que consigue el tiempo necesario para continuar existiendo.

Quizá deberíamos cambiar el nombre la tristeza por uno más actual, más acorde con la naturaleza de las cosas del nuevo siglo.

martes, noviembre 22, 2005

Hojas

Caen las hojas sobre el suelo. Y resulta extraño.

No por la estación, puesto que en otoño suele ocurrir, sino porque no deberían caer dentro de mi propia casa, dentro de la oficina en la que trabajo, ni tampoco dentro de mi cabeza.

viernes, noviembre 18, 2005

Etimología

Leyendo un ensayo en una revista de la Red, encuentra una palabra en inglés que no acaba de comprender: serendipity. Siempre ha sido para él una palabra familiar cuyo significado se le escapaba.

Va a un diccionario, y lee que la palabra designa la facultad de realizar descubrimientos afortunados. Sigue leyendo y descubre que la palabra proviene de un cuento persa denominado "Los tres príncipes de Serendip", en el que los personajes realizaban este tipo de hallazgos constantemente. Serendip era, por otra parte, el antiguo nombre de Sri Lanka en árabe.

También descubre que el responsable de que esa palabra haya arraigado en el idioma inglés es Horace Walpole, acuñador de ésta y 3.000 palabras inglesas más en el siglo XVIII.

Y por fin entiende la palabra.

jueves, noviembre 17, 2005

Tetris

—¿Qué hizo que Tetris adquiriese tanta popularidad?

—Nadie lo sabe. Ese es el gran secreto. Hay varias teorías. Una sostiene que el motivo está en la necesidad humana de vivir en orden y armonía. Uno tiene una situación aleatoria, caótica, y la misión es crear orden. La otra teoría dice que todos nuestros logros, los bloques que acomodamos, desaparecen tan pronto como se alinean. Entonces lo que tenemos frente a los ojos son todos nuestros errores terribles. Nos hace querer ordenarlos constantemente. Pero, insisto, en realidad, nadie lo sabe.

Extraído de una entrevista del creador de Tetris en 1984: Alexei Pajitnov

Pero mientras nos deslizamos en el sueño y la realidad se augujerea por las costuras, yo me pregunto por qué vemos las humildes piezas caer y oímos la musiquilla sonar.

Diccionarios

“Digamos que el mundo es una figura, hay que leerla. Por leerla entendamos generarla. ¿A quién le importa un diccionario por el diccionario mismo?”. Rayuela, Julio Cortázar.

Pues a un filólogo, querido Cortázar, a un filólogo.

domingo, noviembre 13, 2005

Ahí

"Yo vivo y observo. Fíjese en esa planta, parece caña de azúcar, me gusta. Ahí donde miro hay cosas que me gustan. "

Cesaria Évora.

Todos podemos decir la verdad y decirla del modo apropiado en cualquier momento. Justo eso, yo siempre intento conseguir justo eso. Ahí donde miro yo.

sábado, noviembre 05, 2005

Envidia

La virtud que más envidio, si es que es posible la contradicción en los términos, es la austeridad. Ser capaz de vivir en un pequeño cuarto con cuatro libros. Apreciar la sencillez de la vida cuando se evita lo innecesario. Necesitar poco y aún así ser capaz de disfrutarlo todo.

Pero qué aburrimiento, oye, qué aburrimiento.

jueves, noviembre 03, 2005

Vértigo

Todo el mundo anda equivocado respecto al vértigo, pensó. Él creía haberlo sentido al asomarse a las presas, que llegan hasta abajo del todo y prolongan así la perspectiva artificialmente. Ahora, en cambio, estaba seguro de que el vértigo es lo que se siente cuando se abre el suelo a tus pies. Y no sabes dónde, al final, vas acabar cayendo.

Cables

Tocó el manojo de cables que se entrecruzaban. Se enredaban, se hacían un ovillo, se líaban unos sobre otros. Pensó en la maquinaria que quedaría muda y ciega si se atreviera a romper el nudo. Pensó en los sistemas que quedarían exhaustos, en toda la información que dejaría de llegar a su destino.

Por eso no se atrevía a tocar ahí. Mejor esperar que el nudo se deshiciera solo.

Pero no se atrevía porque los cables estaban en su estómago y alimentaban directamente su corazón.

Ofertas

Leía ofertas de trabajo para poder imaginarse en la piel de otras personas. Se veía lejos de la ciudad en la que vivía y lejos de su vida actual, trabajando en algo diferente, con nuevos amigos, con otro idioma, y, por qué no, con una mujer distinta.

En definitiva, leía ofertas de trabajo para poder imaginarse lejos de sí mismo.