lunes, junio 05, 2006

Vanidad

Salió indignado de la habitación dando un portazo. Su mujer se había empeñado en arreglarse las tetas en el cirujano plástico y por mucho que intentaba convencerla, no conseguía hacerla cambiar de opinión. Le dijo que a él le gustaban tal y como estaban, le habló de la dictadura de la moda, incluso (siendo cruel, pues sabía lo aprensiva que era su esposa) le recordó el peligro que entrañaba una operación que, aunque menor, había que realizar con anestesia total.
Pero ella estaba empeñada en hacerlo. Para sentirse más atractiva, para escamotear cinco años más al tiempo. Si las reglas lo permitían, por qué no pedir una prórroga en el juego, la primera y la última, decía ella. Y por supuesto que le provocaban mucha aprensión las mujeres mayores sin arrugas, todas tan parecidas, con esas bocas recauchutadas de pescado muerto, faltaría mas. Qué te has creído que pretendo hacerme.

Aunque a él lo que realmente le había molestado, lo que le había hecho salir hecho una furia de casa fue que se atreviera a comparar la operación con su último libro. Cierto es que había tenido que pagar él la edición en una de esas empresas que editan a medida, y también lo era que no habían salido baratos aquellos 2.000 ejemplares que había encargado, pero él no tenía la culpa de que las editoriales hubieran dejado hace tiempo de interesarse por la buena literatura. Simplemente su estilo no era lo suficientemente comercial para el mal gusto generalizado. Pero él sabía que era un buen escritor, aunque las modas y el marketing se empeñaran en negárselo, así que se había gastado parte de los ahorros en editar su novela. ¿Qué había de malo en eso?, y además, ¿qué tenía que ver una cosa con la otra?

Cuando se levantó hecho una furia y dió el portazo, su mujer estaba diciendo no se qué de la vanidad.

Vanidad. Hay que joderse.

3 comentarios:

princesadehojalata dijo...

Todavía me sorprende tu capacidad para encontrar unos finales tan buenos para tus cuentos. Un beso.

Xavie dijo...

Gracias, princesa.
Más bien microcuentos, siempre se me acaban cuando me acabo de poner a escribir. :-D

Un beso.

May_solamente dijo...

Hermoso cuento o microcuento!
Por suerte, cuando me miro al espejo me gusta la imagen que me devuelve ;-) (creo que eso también es vanidad, je).
Besis.