lunes, diciembre 19, 2005

Ejercicio

Todos los días desde mi ventana puedo ver un espacio desolado, carente por completo de árboles, en el que los muros de hormigón y cemento de los grandes edificios circundantes planean ominosos sobre las cabezas de los viandantes.

Aquí, las pintadas, algunas con más de una década, señalan el descarnado espacio en torno al cual se organiza cada día el ritual de trabajo. Un entorno deprimente, como abandonado de los servicios municipales, que linda, sin embargo, con jardines bien cuidados y calles limpias. Un espacio irreal, un hueco cubierto de planchas de cemento donde no es posible concebir la naturaleza.

Y, sin embargo, hoy te veré y todo aparecerá brillante a mis ojos y nada me importará menos que los árboles en las bellas plazas de la ciudad.

5 comentarios:

Portorosa dijo...

Una vez “analizado” durante una semana, con tu permiso te enlazo en mi blog.

Xavie dijo...

Es todo un honor, portorosa

Saludos

La donna è mobile dijo...

¿Todavía quedan hombres así?

La donna è mobile dijo...

(No se trata de una duda razonable. Es real.)

Xavie dijo...

Lamento desilusionarte.

Supongo que quedarán, pero me temo que se trataba de un ejercicio de ruptura narrativa.

Un saludo.