martes, abril 11, 2006

Biblioteca

Sabía, y lo sabía porque algunos de sus amigos la habían estudiado, que existía toda una ciencia dedicada a la clasificación del material destinado a las alacenas de las bibliotecas.

También sabía que en su mesa se acumulaban, escritas al reverso de las tarjetas de presentación, ciento treinta y dos listas de libros por comprar: demasiados libros para poder localizarlos en caso de necesidad.

Tenía que averiguar, por tanto, si existía alguna ciencia parecida que ayudara con la clasificación de las bibliotecas imaginadas.

6 comentarios:

May_solamente dijo...

Y? hay o no?
Besos

Xavie dijo...

Creo que no, May, creo que no. :-D
Pero en cualquier caso podría llamarse (en lugar de biblioteconomía) bibliotecomagina.

Un beso

La donna è mobile dijo...

Pues mejor que no la haya. Dicen que el que hace uso de su moleskine para ir anotando las patas sobre las que posteriormente levantará un texto, acaba por sentirse tentado a reducir todo su trabajo a esa síntesis, al minimalismo de la idea. Ocurre lo mismo con las listas. No se les puede dedicar demasiado tiempo o acaban restando tiempo, en este caso, para leer.

Xavie dijo...

Hola Donna,
Me alegra verte por aquí.

A mí, sin embargo, me gusta lo del minimalismo de la idea.

El aforismo como objetivo último de la escritura.

Un saludo,
Xavie

La donna è mobile dijo...

Dedícate a la poesía.
Es un oficio tan digno como cualquier otro, :pPpPpP

Xavie dijo...

Bueno, no sé si es un oficio, pero desde luego, a mí no se me caerían los anillos por dedicarme a cualquier cosa. Incluso a la poesía. :-D

Un saludo,
Xavie