jueves, abril 24, 2008

Cojinete

Hay días en los que me levanto y parece que al mundo le hace falta una pieza minúscula, casi sin importancia (un cojinete de menos, un diminuto muelle) pero que, de alguna manera, es fundamental para que funcione. Esa falta hace que todo parezca ir a trancas y barrancas.

Se atascan los tetrabricks en la cadena de producción y hay que parar la máquina para volver a colocarlos y que cada uno tenga la correspondiente foto del niño desparecido en el lateral. Los coches emiten más dióxido de carbono de lo habitual y los grandes todoterrenos de marca ni siquiera arrancan. El último lince de Sierra Morena muere atropellado por un tractor que siembra la carretera de barro resbaladizo.

Esos días deseo que hubieran fabricado el mundo en una factoría alemana y no en la mierda de nave industrial de los suburbios calabreses donde lo han hecho.

Por ejemplo.

6 comentarios:

maray dijo...

quizás porque tengo que tener cuidado con la sal, pero me gustan los errores del mundo. Através de ellos descubri nuevas cosas. Cierto, ni siempre cosas agradables, pero cosas que salen de la rutina diaria. Así, estos "errores" siempre me sembraran ser la "sal de la vida"...

en tierra de nadie dijo...

A veces se tiende a subestimar ciertas piezas de ciertos engranajes. Se ignoran, no las vemos mientras todo funciona. Sólo nos damos cuenta de su importancia cuando faltan y algo falla.

Por ejemplo.

bss

Xavie dijo...

Hola maray,
A mí tampoco me gustan las cosas perfectas ni mucho menos. Me gustar las cosas irregulares y decadentes, de hecho, creo que si las aprecias, apreciarás mucho más estar aquí. Pero el texto hablaba de esos días en los que las cosas no van mal (esos días siempre sabes a qué achacarlos) sino más bien a esos en los que la cosa no acaba de ir mal, pero tampoco de funcionar. Son raros, ¿no?

Hola etdn,
Llevás razón. Muchas veces no prestamos atención y las piezas más pequeñas son las más importantes.

Saludo y beso
X.

conde-duque dijo...

Pobres calabreses, qué fama les hemos dado...
Bon voyage.

Divina nena dijo...

No se trata de que nuestros mundos sean perfectos, mucho más divertido cuando no salen las cosas como nos gustarían para que al día siguiente sí y entonces te da un subidón. Lo chungo, como usted dice Sr.Xavie es cuando ni van mal ni bien, simplemente van y sientes que a tu mundo le falta esa pequeña pieza, aquella que es tan pequeñita que no te habías percatado de ella hasta ese día en que todo te resulta anodino la extrañás. ¡Che que mundo éste!

Mega dijo...

Los errores, los fallos, las carencias, mejor dosificados, sí señor.

Terribles esos días en los que, como apuntas, todo son desaciertos.

Otro abrazo,