jueves, junio 04, 2009

Objetivo

Hoy, desde cualquiera de los cientos de helicópteros que la cruzan a diario, la ciudad aparecerá borrosa, difuminada, insinuándose entre el aire opaco. La perfección geométrica de las carreteras, los coches circulando ordenados por sus carriles, los radares destellando de vez en cuando, las grúas moviéndose con lentitud y descargando bloques de granito en las azoteas de los edificios en construcción, todo parecerá parte de un sueño.

Las gafas de montura dorada, la incipiente calvicie, el sobrepeso flácido, la expresión de alguien capaz de pagar por tener sexo con menores, el rostro desagradable.

Desde la cabina del piloto, la ciudad parecerá una construcción de Lego, con sus edificios en Azca, sus túneles, sus aparcamientos y sus parques. Las azoteas de los rascacielos, con una h gigantesca, destacarán como las señales luminosas de los clubes de carretera y, ya en el norte de la ciudad, el piloto podrá ver las piscinas de los chalés, de los adosados, de las urbanizaciones, el color verde de las pistas de pádel, los parterres perfectamente alineados, las vallas reforzadas, los guardias de seguridad. El piloto podrá ver el miedo.

Los polos de marca, las gafas de titanio, el cuerpo de alguien que pasa media vida en el gimnasio pero que no puede dejar de comer grandes chuletones chorreantes de grasa, el optimismo falso, los modales cercanos con los subordinados.

Cuando se aproxime a los nuevos barrios, contemplará los descampados, todos con un gigantesco cartel que anuncia una próxima obra, ahora detenida por falta de financiación, las escasas madres que pasean a sus hijos, los locales de la planta baja cerrados, esperando a alguien con dinero que invertir en un negocio, los arbolitos recién plantados de apenas un metro de altura. Verá el largo carril bici de kilómetros de longitud, tan apartado de la ciudad que solo los niños pequeños, recién llegados al barrio, lo utilizan los fines de semana.

La cara de vinagre, el pelo como de rata, mujer que se deja la vida en el trabajo para no tener que afrontar la soledad del hogar vacío. El cuerpo deformado por la menopausia.

Un complejo de cubos azules recortándose contra el cielo podrá observarse desde varios kilómetros antes. Doce edificios en total, con el inmenso logotipo de una multinacional española ocupando la mitad de la fachada de uno de ellos, de los que el piloto elegirá el más alto de los situados al norte y contemplará a través de sus cristales, sin prestar demasiada atención, el ir y venir de gente que trabaja en su interior.

El cuerpo trabajado en maratones, la nariz aguileña, el pecho escaso, el pelo largo y rubio, candidata preferente a la cirugía estética.

Cuando el piloto apriete el botón, será hermoso contemplar la lluvia de fragmentos de cristal, las miles de esquirlas azules que caerán del cielo sobre los fumadores que hacen un descanso, sobre los mensajeros que van de un sitio en el complejo, sobre el personal de seguridad en sus pequeños coches eléctricos, sobre los jardineros. Y será hermoso subir a la planta ametrallada y observar los restos de sangre, reluciendo metálicos en las pantallas de los ordenadores.

5 comentarios:

Portorosa dijo...

¡Joder, pues sí que está bien la cosa!

Bueno, mejor descargar la agresividad así :)

Me ha gustado mucho, X. Excepto una frase: insinuándose entre el aire cargado de partículas en suspensión.

Ya sabes, lo de las frases de neón, y eso.

Pero en general me ha gustado mucho, en serio.

Un abrazo.

Xavie dijo...

Pues sí, Porto...
Me tienen harto últimamente, la verdad.
Corrijo la frase que no te gusta, en deferencia a uno de mis lectores más antiguos. Que conste. Que a mí no me parecía tan mal. :-)

Abrazo,
X.

Portorosa dijo...

Muchas gracias, caballero.

Pero es que resulta que lo que menos me gustaba es lo de "insinuándose"... Me suena forzado, esa frase me parece demasiado lírica. Bien que lo siento, chico.

Oye, pero conténtate con cargártelos por escrito, ¿vale?

Un abrazo.

Paco dijo...

Este Señor de Portorosa sigue tan corrector como siempre...

Xavie dijo...

Hola Paco,
Bienvenido. Con respecto a lo de Porto, él sabe que puede permitirse hacerlo en mi blog y que yo se lo agradezco. Sus comentarios suelen ser bastante cabales. :-)
Pero bueno, que no se pase tampoco. :-P

Un saludo,
X.