lunes, junio 22, 2009

Cenicienta

Cenicienta yace en la cama esperando la muerte inevitable, confirmada por los médicos de palacio. Tiene ochenta años, el pelo blanco y muy fino y su cara, en otro tiempo digna del príncipe, un óvalo perfecto en la que el poeta de palacio había puesto cerezas y perlas, marfil y rosas, está cruzada por una red de arrugas que deja ver las venas azules. Está recordando la noche del baile, la pieza que los músicos interpretaban cuando llegó al salón, el vestido mágico que realzaba su talle de forma tan maravillosa, sus zapatos de cristal. Y sobre todo, al príncipe, tan elegante en su uniforme, con aquel andar elástico que tanto gustaba a todas las mujeres del reino.
Sus hijos la miran con amor desde el borde de la cama, tal vez esperando un milagro, un último gesto mágico que la salve, pero ella sabe que va a morir, que nada puede ganar al tiempo y que incluso su propia historia acabará por ser olvidada. A partir de aquella noche, su vida ha transcurrido de forma imperceptible y nunca ha vuelto a sentir nada parecido, ni siquiera con su primer hijo. Entonces su visión comienza a nublarse y al oir de nuevo la música, al sentir otra vez las miradas de deseo de los hombres posadas en su cuerpo, una última sonrisa se abre paso en su cara.

5 comentarios:

Portorosa dijo...

Qué bien, y qué original. ¿Así fue su vida, tras todo aquello, entonces?

Bueno, en una cosa se equivocaba: su historia sí se recuerda todavía.

Nota coñazo: hay dos "aquella noche" demasiado juntos :P

Un abrazo.

Anónimo dijo...

lo mejor son los hijos a los pies de la cama, todo salió del baile, una pena que cenicienta piense que lo único destacable que ha vivido sea eso. Alguien dice por ahí que todos soñamos con una muerte trágica, personalmente prefiero una vida feliz.
Bonito texto Sr. X

Xavie dijo...

Sí, ya ve usted, señor de Portorosa. Debió de ser parecida a los de los atletas o de los futbolistas que, tras los momentos de gloria, viven siempre en el recuerdo. :-)

(Ya he corregido la redundancia. Gracias) :-P

Anónimo,
Como le he dicho a Porto, me intereaba cómo se vive tras una noche así...
Gracias por el halago.

Un abrazo,
X.

ETDN dijo...

Quizá hay vidas que se justifican y se sostienen por un solo segundo, una visión, una noche.

(gran hallazgo, lo del "andar elástico" del príncipe, una extraordinaria imagen)

Xavie dijo...

Hola ETDN,
Pues no sé si las vidas tienen necesidad de justificarse o sostenerse. No sé si se trata más bien de dejar que las cosas sucedan sin más.

Gracias por el comentario sobre la imagen.

Un beso,
X.