viernes, junio 12, 2009

Blues sudoroso

(a Alan Ball, creador de True Blood)

Tal vez ella solo muriera en mi corazón. Tal vez. Tal vez ande con otro y sus besos llenen su boca de saliva como antes hacían conmigo. Tap, tap. Ella se fue y yo me lamento. Me lamento y grito con la voz quebrada por un millón de cigarrillos. Con la cara esculpida por el paso del tiempo, un segundo y otro segundo cayendo por mi rostro y dejando surcos. Bum, bum. Me lamento y mi voz gutural sube un tono y luego dos, oh sí, y todo el mundo que alguna vez ha amado siente un escalofrío en la base de la espalda porque sabe que la pérdida nos espera a la vuelta de la esquina. Sí, nena, eso es lo que buscamos, el escalofrío.

Me lamento, bum, y mis caderas se mueven porque el mejor consuelo para el dolor es el sexo, dejarse ir, olvidarse, oh sí, nena, durante el tiempo que dura, que siempre es poco, siempre es demasiado poco. Eso es el blues: la pérdida y el sexo. Robert Johnson lo sabía bien. John Lee Hooker lo sabía. Sonny Boy Williamson lo sabía. Yo lo sé. Muévelo, nena. Muévelo otra vez y sabrás lo que es un hombre, nena. Porque yo soy un hombre, y ya se lo dije a mi madre con dieciséis años: Soy un hombre, eso es lo que soy, un hombre, entiéndelo.

Toco esa frase que ensayé ayer. Hermano, sueno mejor que el propio Muddy. Hermano, me sale a la primera, oh sí. Hermano, estoy tocado por el Don. Seguro, oh sí. Mis manos son Sus Herramientas. Todo se cubrirá de polvo, todo acabará engullido por el tiempo, comido por los gusanos. Eso me ha dicho el Maestro. Pero a quién le importa, a quién coño le importa cuando tus dedos pueden arrancar estas notas a la guitarra, sí, oh sí, a quién le preocupa. Mi cara así: transpuesta, entregada, fecundada. Que escuchen mi música. Eso basta. Que la escuchen. Soy mejor que Dios y peor que el diablo. Oh, nena, oh, sí, peor que el diablo.

Las parejas del local bailan pesada y lentamente mientras el sudor mancha sus axilas y cae en regueros lentos desde el cuello de las mujeres. Ummm, ese sudor. Los vestidos mojados de ellas se pegan a sus muslos, todas sienten muy cerca el sexo de su hombre. Se tocan, oh sí, nena, todos se tocan. Las caderas de los danzantes se mueven en grandes círculos, acunadas por el ritmo de la guitarra. Bum, bum. Todos sonríen. Alguno se relame. Yo me relamo, nena, yo me relamo pensando en las cosas sucias que te voy a hacer después.

Las paredes son de madera y la barra una tabla precaria. Oh, sí, niña mala, tú sabes bien cómo es esto, tú lo sabes bien. El cielo granate se torna oscuro suavemente mientras el viento agita los campos de maíz. Miles y miles de insectos chirrían, zumban y se mueven. Las lombrices se retuercen en la tierra. El vapor de las ciénagas cubre las raices de los manglares. La vida se renueva, los animales nacen y mueren, cariño, como todos nosotros, sí, oh sí, como todos nosotros haremos, alabado sea Su Nombre.

El diablo sopla entre las plantas, divertido por el espectáculo del atardecer. El diablo cree que Dios es un maestro de los decorados, oh, sí. Sí que es un maestro, nena. Tap, tap. Pero también piensa que no sabe divertirse como nosotros, acércate más, déjame que te roce, que ponga la mano algo más abajo de tu cintura, luego te enterarás, nena, luego sabrás lo que es bueno. El diablo nos ama a todos. El diablo nos ama, nena. El diablo es como nosotros, que cambiamos, ¡oh sí!, cambiamos y somos otros, somos otros todo el rato, nena, somos otros todo el rato.

4 comentarios:

NáN dijo...

¿Ha cambiado desde que te lo í en la cueva? Tengo la sensación de que sí (y pereza para buscarlo ahora y compararlo).

Me pareció fantástico oído. Y me parece mejor todavía leído. Oh sí.

Xavie dijo...

Hola Nan,
Sí, ha cambiado algo. He procurado hacerlo más sucio y orgánico, tal y como es la serie a la que va dedicada la entrada.
Gracias hermano por el comentario. Oh sí. Alabado sea su Nombre.

X.

ETDN dijo...

Estoy con Nán.

Sigue teniendo ritmo y fuerza, oh yeah, no puedes parar de leer y te vas excitando cada vez más, es un texto muy poderoso, muy sinestésico, visual, auditivo y a la vez muy auténtico, parece salir de las tripas, te llega directo a la mente, bum bum, la aparente falta de estilo es el estilo idóneo.

Enhorabuena, again. Oh sí.

Xavie dijo...

Gracias ETDN,
No había leído tu comentario.

Un beso,
X.