lunes, mayo 25, 2009

El otro

La mujer bamboleaba suavemente las caderas, como una gacela, una pantera, una serpiente, cualquier animal elegante en el que se te ocurra pensar. Un lagarto no, un lagarto no sirve. No, no me parece que el lagarto sea un animal elegante, siempre inactivo y tomando el sol, con explosiones de movimiento fulminantes, como si se hubieran vuelto locos, los lagartos son raros. No, piensa más bien en la elegancia del guepardo y te irás haciendo una idea. Sí, eso, como sin acabar de apoyarse en el suelo. Lo que estoy tratando de decirte, no me interrumpas, por favor, en que en su caso eso no tenía ninguna importancia, no te fijabas en eso, ¿entiendes? Solo podías seguir sus movimientos con los ojos muy abiertos, sorprendido por el regalo de poder mirarlos. No, tú no has visto algo así en tu vida, si lo hubieras hecho, me lo habrías dicho, ¿no? No, no se trata de nuestros gustos, esto no tenía que ver con la belleza, ni con el atractivo sexual, ni, por supuesto, con follar, que siempre estás pensando en lo mismo, joder, que no tienes ni idea de lo que estoy contando. Ya, ya lo sé, pero haz un esfuerzo, hombre, haz el esfuerzo de pensar en una mujer así, ¿podrás? Vale. De acuerdo. Era como si te regalara tu presencia, ese caminar era lo que necesitaba encontrar, lo que llevo buscando desde hace tanto tiempo que corrí hacia ella para presentarme, para intentar balbucir algunas palabras que la hicieran sonreír, no sé, no fue una acción meditada, simplemente la vi y eché a correr, solo eso. No, aquí viene lo más extraño del asunto: la mujer era rara, fea, tenía una cara que no encajaba, como si la hubieran hecho de varios rostros diferentes. Me quedé sin habla. No te rías, cabrón, que no ha acabado la historia. El caso es que creo que dije algo, alguna disculpa por no saber qué decir después de correr tras ella. Yo allí, jadeando levemente y aquel rostro mirándome con extrañeza y algo de esperanza también y bueno, le dije que la había confundido con otra persona y ella me dijo: no pasa nada, no se preocupe y otra vez se me abrió la boca por su voz, ¿sabes? Su voz era la voz de los ángeles, musical, bien timbrada, cristalina. No sabía cómo encarar aquello, no sabía que era posible una mujer con ese cuerpo y esa elegancia, con esa voz y aquel rostro. Sí, eso hice, al final, continué la disculpa y me fui, sin hacer caso de la decepción que pude ver en su mirada pero ha pasado más de una semana y sigo escuchando su voz en mi cabeza y no sé qué hacer. No, no creo que la conozcas, de hecho, no creo que ni siquiera estés interesado en conocerla, sé cómo eres y tú te fijas demasiado en la belleza exterior, pero es que una voz así solo puede ser la voz de alguien bueno, de alguien capaz de preocuparse por las cosas que importan. Sí, eso que dices es cierto, pero su voz, su voz era sorprendente, en serio. Ya, ya sé que tú habrías salido huyendo en la dirección contraria, ya lo sé, como no voy a saberlo, si, de hecho, eso es lo que hiciste, ¿no recuerdas cómo, poco a poco, comencé a sentirme fuera de mí?, ¿cómo me sentí expulsado de repente de mis propias percepciones?, ¿cómo tomaste el control sin hacer caso de mis protestas?, ¿cómo te introdujiste en mí y te colocaste mi cuerpo como si fuera un traje?, ¿cómo comenzaste a caminar a toda velocidad sin volver la cabeza? Eres un hijo de puta, siempre me haces lo mismo. ¿Qué sabrás tú?, que no tienes ni la más remota idea. Estoy empezando a estar harto de las mujeres que te gustan a ti, que son las que siempre nos llevamos a la cama, que lo sepas. Estoy empezando a estar harto de ti. Y cualquier día te vas a llevar una sorpresa, cualquier día voy a arrancarte de mi cabeza y miraré cómo dejas de aparecer en el espejo, como tu imagen desaparece, como si fueras la tinta china de un manuscrito metido en agua. Cabrón.

6 comentarios:

vega dijo...

todo esto me ha traído a la cabeza eso que decía aquel:

"no sé ser otro que ese otro que soy para los otros"

Aroa dijo...

no pelear

que aprendan el uno y el otro
aunque sea a mirar mujeres
juntos

Anónimo dijo...

inquietante.creo que ese cabrón necesita unas vacaciones,o quizás, otro cuerpo.

Xavie dijo...

Hola vega,
¿De quién es la cita? Está bien...

Hola aroa,
Pues no sé, creo que sí que están peleados y no se llevan bien, no.

Hola anónimo,
Sí, definitivamente ese cabrón necesita otro cuerpo. A ver si se da una vuelta ya por ahí.

Saludos,
X.

vega dijo...

Te pego el poema completo...

OTHERNESS
Siempre me aconsejaron que escribiera distinto
que no sintiera emoción sino pathos
que mi cristal no fuera transparente
sino prolijamente esmerilado
y sobre todo que si hablaba del mar
no nombrara la sal
Siempre me aconsejaron que fuera otro
y hasta me sugirieron que tenía
notorias cualidades para serlo
por eso mi futuro estaba en la otredad
el único problema ha sido siempre
mi tozudez congénita
neciamente no quería ser otro
por lo tanto continué siendo el mismo
otrosí digo / me enseñaron
después que la verdad
era más bien tediosa
el amor / cursi y combustible
la decencia / bastarda y obsoleta
siempre me instaron a que fuera otro
pero mi terquedad es infinita
creo además que si algún día
me propusiera ser asiduamente otro
se notaría tanto la impostura
que podría morir de falso crup
o falsa alarma u otras falsías
es posible asimismo que esos buenos propósitos
sean sólo larvadas formas del desamor
ya que exigir a otro que sea otro
en verdad es negarle su otredad más genuina
como es la ilusión de sentirse uno mismo
siempre me aconsejaron que escribiera distinto
pero he decidido desalentar / humilde
y cautelosamente a mis mentores
en consecuencia seguiré escribiendo
igual a mí o sea
de un modo obvio irónico terrestre
rutinario tristón desangelado
(por otros adjetivos se ruega consultar
criticas de los últimos treinta años)
y eso tal vez ocurra por que no sé ser otro
que ese otro que soy para los otros

Divina nena dijo...

Ehh muy bueno, Sr.X, me gusta ese final sorpresivo, el diálogo con el yo interno, los insultos, el colegueo... muy bueno
Por cierto la mina que visteis es como decimos acá "una mujer con dos carreras", ya sabes ;-)