viernes, octubre 24, 2008

Gregorio

No soy, al igual que todas las manzanas, más que un proyecto de árbol. Conscientes de que, en realidad, sólo somos pequeños cigotos lustrosos y brillantes que esperamos enraizar en la tierra para continuar con la cadena de la vida, nos resignamos a ser lo que somos, piezas insignificantes en la estrategia de reproducción de un organismo. Tenemos existencias silenciosas y así debe ser.

Pero si alzo mi voz y deseo hacerme escuchar es porque yo no soy una manzana cualquiera, no. Yo soy la manzana incrustada en la espalda de Gregorio Samsa, ya convertido en insecto y repudiado. Me arrojó contra él su propio padre y, a diferencia de mis hermanas, todas lanzadas con rabia por su propia familia, me incrusté en su caparazón. Mis hermanas rodaron por el suelo —como si estuvieran electrificadas, dice K.—en la historia en la que aparezco.

El dolor fue increíble e insoportable, según parece. Yo no lo sé, claro. Yo me limito a pudrirme poco a poco en su espalda. De hecho, sé que me quedan pocos días para desaparecer por completo, fundida para siempre con el pobre Gregorio. Según K., tardaré un mes en desaparecer del todo porque nadie se molestó en retirarme. También está escrito que el pobre Gregorio quedó lisiado para siempre desde mi intervención en el cuento. El pobre Gregorio se arrastraba como podía por la habitación para contemplar la estampa de su familia charlando en el salón. Sin dejarse ver, claro, sin exponer a la familia a la contemplación del monstruo.

Me siento un poco culpable, es cierto. Pero yo sólo soy una manzana . Me limito a dejar que las bacterias hagan su trabajo, a desaparecer poco a poco, a notar como mis tejidos pierden consistencia y se deshacen ante el trabajo de la naturaleza. Cuando haya desaparecido del todo, el pobre Gregorio seguirá arrastrándose sobre sus patas, seguirá mirando con envidia la vida familiar, seguirá sintiéndose solo y profundamente desgraciado. Pero eso no es de mi incumbencia, la verdad. Yo he hecho lo que debía hacer. Alzar la voz. Eso es todo.

9 comentarios:

conde-duque dijo...

Qué curioso. La manzana incrustada en la Gregorio Samsa.
Me ha gustado. Muy chulo. Incluso puede dar más de sí, quizás.
Saludos.

conde-duque dijo...

..."en la espalda de"... me lo he saltado

Xavie dijo...

Gracias Conde,
No sé si da más de sí. Se me ocurrió gracias al tema que propusiste para el taller. No se me ocurre estampa más angustiosa que esa (al menos a mí me provocó angustia la historia de la manzana la primera vez que leí La metamorfosis).
Y ya ves, ha quedado humorístico, creo. Esto del tono es muy complicado... :-D

Un abrazo,
X.

Portorosa dijo...

Me ha gustado, a mí también.
Y eso que a mí el escarabajo de K. me da bastante repelús; como a su familia...

Xavie dijo...

Gracias Porto,
A mí me da más repelús la familia que el pobre escarabajo... Pero supongo que es cuestión de gustos. ;-)

Un abrazo,
X.

aroa dijo...

Vaya! de la barra del bar a las 'Ideas y Fragmentos'.
Y ahora, ¿más angustia nueva para el taller?A ver si se te va a amargar la semana...

Besillos prosista.

Luna dijo...

Vaya, venía a releer un escrito y lo has borrado...

Saludos

Portorosa dijo...

¡Coño, vaya sangría!

Un abrazo.

Xavie dijo...

Aroa,
Sí, las mejores ideas suelo tenerlas en las barras de los bares :-)

Luna y Porto,
Disculpad que haya quitado el texto anterior pero es que, como en otras ocasiones, al leerlo no me convencía y lo he borrado (tal algún día lo recupere, depende del estado de ánimo con el que lo lea).

Besos y abrazos,
X.