miércoles, marzo 12, 2008

Adamantium

El hombre acorazado estaba cansado de serlo. Cada vez que su cerebro detectaba algún problema, todo su cuerpo se cubría de un metal indestructible, el adamantium. Por eso le llamaban Coloso, porque, aparte de su envegardura (más de dos metros y ciento cuarenta kilos de músculo) era prácticamente indestructible.
Pero su cerebro no funcionaba bien y el adamantium cada vez era más inoportuno. Conocía a una chica, se gustaban y justo cuando empezaban a besarse, aparecía la coraza metálica. O cuando estaba deprimido y algunos programas ridículos de televisión le producían ganas de llorar, otra vez la coraza. Estaba entrenando, recordaba con ternura a su madre y entonces la coraza hacía inútil el entrenamiento. En fin.
Harto de que le sucediera aquello decidió ir al psicólogo para intentar encontrar una solución al problema. El profesor Xavier (bastante mejor que un psicólogo, pues un mentalista puede saber verdaderamente lo que sus pacientes sienten) le dijo que el mecanismo cerebral que hacía que se disparara la coraza era el peligro y que el problema que tenía era que se sentía en peligro cuando notaba que alguien se aproximaba demasiado. También le dijo que era posible convertirlo en alguien normal, sin mutaciones extrañas y sin coraza y que debía elegir entre seguir siendo Coloso o convertirse en una persona corriente.
Y desde entonces lo está pensando. Harto de estar solo, a veces se inclina por convertirse en uno más pero en otras ocasiones cree que la coraza lo ha dotado de un destino. Lo que más le molesta de todo es no poder llorar. La coraza recubre por completo los conductos lacrimales. Un defecto de la mutación, probablemente.

15 comentarios:

Amanda dijo...

Bueno, Xavie, gracias por presentarme a uno de mis antepasados.

Mi prototipo fue actualizado y además de que vierte lágrimas profusas a voluntad, la coraza es blanda, flexible y cálida. Y con el calor intenso se hace casi líquida.

Virginia Barbancho dijo...

No puedo esperar al siguiente taller para preguntarte...

¡¡¡¿¿¿Los X-MEN???!!!

Xavie dijo...

Claro, Vicki, los X-MEN pero cuando yo empecé a leer los cómic eran La Patrulla X.
Después de Lobezno, Coloso siempre fue mi preferido. :-P

Un beso,
X.

Anónimo dijo...

¡guauuu!me encanta,me encanta
Anónima

Xavie dijo...

Gracias anónima,
El gran Coloso llorando mientras ve, no sé, Smallville... :-D

Mega dijo...

Esto del Adamantium, no será una aleación del amianto con el diamante, ¿verdad?

A mí me da que Coloso es un sentimental...

Xavie dijo...

Creo que sí que la palabra debe venir de ahí pero a saber... Los guionistas de comic siempre me han parecido tipos raros.

Y Coloso es, definitivamente, un sentimental. Como es ruso, es tomarse un par de vodkas y añorar la madre patria...

X.

Anónimo dijo...

Essa couraça, pelo menos em minha terra, seria uma boa coisa. Temos muita violência, balas perdidas, mata-se com muita facilidade e morre-se com mais facilidade ainda. Uma couraça não iria mal...quanto a chorar..ora, a gente se acostuma tanto a essa mesma violência que desaprende o choro.

maray

Anónimo dijo...

los guionistas de cómic deben ser tipos raros eso está claro, y algunos blogeros también :-D
Anónima

Ah los tipos raros tienen un atractivo bestial!

Primer orden dijo...

Las corazas son como las pieles de los lagartos... cuando lo que rodean cambia se resquebrajan y se caen solas (pura física)... y vuelven a formarse adaptándose a la nueva situación. De eso no se salva ni el Adamantium. Hasta que hay otro cambio interior que las vuelve a tensionar... los lagartos no saben de física y por eso se ahorran ir al siquiatra... algo de eso escribiste hace bastante tiempo hablando de exoesqueletos. El quid de la cuestión no es que haya o no coraza, ni cuando ni por qué aparece. El quid de la cuestión es que siempre, siempre, siempre es el molde exacto y fideligno de lo que recubre.

Sin que sirva de precedente.

Xavie dijo...

Hola anónimo,
Ya siento que en tu país se muera por tan poco, ya lo siento.

Anónima,
Tipos raros, definitivamente :-D

Xavie dijo...

Primer orden,
Igual lo que la coraza recubre no debería estar tan protegido. Igual no es para tanto y se trata de una sobrerreacción del organismo. ¿Quién sabe?. Igual lo que en el fondo deseamos todos es no tener que llevarla, no tener que cargar con el adamantium, una aleación probadamente cancerígena para la esperanza. :-)

¿Quién sabe?

Anónimo dijo...

Estoy pensando en volverme anónima para tener acceso a sus cotizadas respuestas. Definitivamente como Amanda no tengo ningún éxito.

Me pregunto si es mi apodo el que le produce cierta alergia...

Xavie dijo...

No, por Dios...
Amanda es un gran nombre, no cometa el error de hacerse anónima. Se me ha pasado, eso es todo :-)

¿De verdad que es usted un prototipo más moderno de mutante con coraza de adamantium? ¿le importaría decirme cómo se le conoce en el mundillo? ¿algún superpoder especialmente llamativo? :-)

Anónimo dijo...

Por cómo lo ha descrito creo de verdad que lo soy. Y le diré que a juego con la coraza flexible, blanda y cálida, mi prototipo lleva de serie un corazón muy friable que es el que permite sentir al máximo una amplia gama de emociones y sintetizar lágrimas a discreción. Para contrarrestar su gran fragilidad, contiene unas pequeñas cápsulas en el interior con un fuerte sabor acidulado, meramente disuasorio, que sólo se activan frente a la pertinacia succionadora de mi vitalidad.

En el mundillo como dice, y a menos que se acorten las distancias, suelo pasar bastante desapercibida; pero como no temo que me ocurra lo que a mi antepasado, me entrego a las fuertes vibraciones amorosas sin pensar demasiado en las consecuencias.

Como ve, a mi prototipo le pusieron una coraza más bien simbólica, puesto que sobre todo se trataba de confraternizar al máximo con el prójimo.

Amanda