lunes, septiembre 12, 2011

Tedio

Sucede que cuando más necesitamos el lenguaje más nos rehúye. Por ejemplo, cuando más deseamos reflejar el tedio infinito que nos causa el trabajo de oficina, un estado más sólido que el aburrimiento, más desesperado, ese goteo del tiempo sobre nosotros, más complicado es intentar reflejar este vaivén, ese murmullo inaudible de consunción, ese estar atados a una silla, esa pereza que provocan los lunes, no tanto por el trabajo sino porque el tiempo de la semana hasta la verdadera vida del fin de semana parece interminable. Una compañera de trabajo juega a una variante del tetris con su ordenador, varias personas vienen del extranjero a una reunión, algunos correos electrónicos nos recuerdan gestiones y tareas por realizar, las mesas perfectamente alineadas parecen preguntarnos algo, el camino repetido desde el hogar, con sus curvas y sus zonas verdes, el interminable manto de luces traseras rojas subiendo una cuesta al salir del túnel, la atmósfera desinfectada, las piezas de colores cayendo sin recato en el ordenador profesional de la compañera, blip, blip, blip, las conversaciones inanes, los resultados de la bolsa, las tareas pendientes, y aún quedan cinco días para el fin de semana. Cinco días.
Las palabras casi nunca lo consiguen, la verdad. Supongo que el mérito está en intentarlo. Creo.

7 comentarios:

Portorosa dijo...

Bueno, si no lo has conseguido has estado cerca.

Ánimo.

Xavie dijo...

Gracias Porto,
Menos mal que sé que sigues leyéndome. :-) Últimamente tengo que sacar las ganas de escribir de donde puedo...

Abrazote,
X.

Portorosa dijo...

Pues sí, descuida.

En octubre nos vemos, ya te lo digo ;)

Lara dijo...

saca esas ganas.

NáN dijo...

y tiéndelas al sol.

Divina nena dijo...

Tedio, más pesado que el cansancio. Me quedo con esto...

Xavie dijo...

Vale, vale.
Nueva entrada más arriba. Si es que resulta difícil encontrar el momento. :-)

Besos y abrazos,
X.