lunes, septiembre 14, 2009

Frío

Y llovió y las nubes cubrieron el cielo y la temperatura bajó. La naturaleza ofreció el marco perfecto para el retorno y el escalofrío en la base de mi espalda, a pesar de las dos mangas, me recordó que el verano insiste en continuar hacia otros sitios y que nada lo detendrá. El inicio del curso, los buenos propósitos, los cursos de inglés, los coleccionables absurdos, los atascos, las luces de las oficinas antes de que amanezca. Nada.
Y ayer vi en la televisión que el atún rojo se cría encerrado en redes para su exportación a Japón. Y leí en la prensa que dentro de muy poco será posible manipular los recuerdos y los comportamientos de la gente mediante la estimulación eléctrica y química de ciertas zonas del cerebro. Y Eduardo Punset dijo que pronto el hombre iba a conseguir aprovechar la energía solar para vivir, que pronto nos convertiríamos en hombres fotosintéticos.
Observé las sombras desplazándose a lo largo de la mañana, acompasadas con el cambio de luz y, de alguna manera, me pareció que todo continuaba en su lugar, como si el mundo hubiera continuado sin mí, aunque más tarde recordé que el mundo no puede continuar sin mí porque el mundo es precisamente lo que hay dentro de mí y no otra cosa, y que incluso la propia existencia de la realidad se discute en círculos científicos y filosóficos.
Y más tarde lo olvidé todo, como hago constantemente con la inmensa mayoría de las cosas y cuando lo recordé, lo dejé escrito aquí, como un tatuaje en el pecho del protagonista de Memento.

(Para que no se me olvide, me dije.)

7 comentarios:

María a rayas dijo...

yo también leí la entrevista sobre el cerebro y me dio un poco de yuyu. Luego como yo sí soy de Maruja, también me leí su columna y hablaba de Punset y de la percepción del tiempo. De si pasa rápido o no.
rápido, no?
Y es que de repente ha llegado el frío y ha pasado el tiempo y como si fuéramos nuevos nos pilla por sorpresa (como la primera vez que agotamos un verano...)

Tienes razón, todo se nos olvida...

un besote!

NáN dijo...

Los días pasan lento, pero los años rápido.

Un amigo me dijo lo mismo de otra manera: "el fin del mundo es cuando yo me muera".

Yo le contesté que por supuesto, pero que hay algo, ciertos rastros, que los que pasamos por aquí vamos dejando para que los "nuevos" se ubiquen en una historia ya hecha y siempre deshaciéndose y haciéndose.

El modo "memento" no existe. Un conocido, pintor, no quería ver ningún cuadro de nadie para que no le influyeran. Quería crear la historia de la pintura desde su "yo". Sus cuadros eran una mierda.

Pasan rápido los años, vaya que sí.

Xavie dijo...

Hola María,
Sí, el frío nos ha pillado como si fuéramos nuevos, sí. Ya sabemos que el entretiempo dura un día en Madrid pero esto me ha parecido excesivo. :-P

Nan,
Sí que pasan rápido los años, sí. Y entiendo lo que dices de las huellas y de ir dejando una impronta. Estoy bastante de acuerdo, sí.

Beso y abrazo,
X.

Portorosa dijo...

Hola, tío (renovado).

¿Qué tal estás? Me ha gustado (el de las porras no mucho, mira tú, qué le vamos a hacer). Y ahora mismo me voy a imprimir tus 8 fotos de Marrakech y aprovecharme de mi gran, nuevo y privado despacho para leerlas a lo largo de la mañana.

Un abrazo.

ETDN dijo...

Leo tu texto y me parece la mejor manera de dar la bienvenida al otoño.

El principio y el final del post me parecen geniales, gran literatura. Y un estilo que, siendo el de Xavie, se va, cómo lo diría, refinando. No escuché tu voz al leerlo y no sé si eso es bueno o malo, pero diría que es algo positivo.

Será el otoño, que siempre me pone rara.

bss

Xavie dijo...

Gracias Marina,
Pues sí, habrá que dar la bienvenida al otoño, sea como sea.

Gracias por lo de los párrafos y por el comentario sobre el estilo de ese tal Xavié. Seguro que lo agradecerá.

Un beso,
X.

Aroa dijo...

esto es más que el negativo del 'hace calor y sudo'