martes, febrero 12, 2008

Despertar

Cuando despierta no ve nada. Suele dejar abiertas algunas rendijas en la ventana pero no se ve nada. Pone la mano delante de sus ojos y, aún sabiendo que se encuentra a menos de diez centímetros, no consigue distinguirla. La oscuridad es total. Quizá aún no se ha despertado. Tal vez es una pesadilla, uno de esos sueños en los que se tiene una conciencia muy afilada de uno mismo y que, sin embargo, no pertenecen al mundo. Como una vez que soñó que caía y no se despertó al llegar al suelo sino que el sueño continuó con él muerto y todo se cubrió de color violeta. O puede que el problema esté en sus ojos. Puede que no vea nada porque se haya quedado ciego y las señales procedentes de sus retinas hayan dejado de circular por el nervio óptico. Tal vez esté ya condenado a una vida sin luz y el aún no lo sepa. ¿Qué imagen se formará en la cabeza de los ciegos? ¿Qué verá realmente alguien que no ha visto jamás? Nunca lo había pensado. Siempre había imaginado que sería como cerrar los ojos, es decir una oscuridad un poco roja porque la luz atraviesa la sangre de los párpados y la tiñe de granate. Pero quizá sea más parecida a esto. Qué extraño es pensar que la última imagen que recordaría sería la de su cara, cansada, mientras se cepillaba los dientes antes de dormir.
La idea de haber perdido la vista martillea en su cabeza cuando un pensamiento aún peor se adueña de él. ¿Y si, en lugar de ciego, estuviera muerto? ¿Y si el infierno fuera así? La conciencia retumbando en la cabeza por toda la eternidad, sin necesidad ni tiempo, sin finales ni principios, sólo el viscoso murmullo de sus pensamientos cayendo una y otra vez. El peor de los infiernos para siempre, sin fuego y sin torturas, sin castigos y, lo que es peor de todo, sin explicaciones. Haber muerto y, después de todo, no poder encontrarle un sentido a la existencia, seguir eternamente con las mismas dudas que nos atormentan en vida.
El miedo se anuda en su estómago y entonces vuelve a ser un crío. Duérmete, duérmete, duérmete. Haciendo un gran esfuerzo, lo consigue. Y antes de perder la conciencia desea algo. Desea con todas sus fuerzas que todo esto no sea más que una mala noche, una rara noche insomne que se vaya desvaneciendo en el recuerdo poco a poco hasta parecer no haber sucedido nunca.

14 comentarios:

Portarosa dijo...

Nada tan agradable como empezar el día con una lectura como ésta. ¡Ah, qué ánimo le entra a uno!

(Cabrón...)

La independiente dijo...

Piensa que no eres tú el de la crisis de insomnio y alégrate por comparación. :-D

Tomaré el insulto como un halago, estimado señor de Portorosa.

:-P

Un abrazo (a pesar de todo)

X.

Portarosa dijo...

Está bieeeeen...

conde-duque dijo...

Joder, qué mal rollo...
No os creais que es tan raro: en mis noches de pesadillas a veces me despertaba, ya de pie, en mitad de mi habitación, o casi dentro del armario. Abría los ojos pero naturalmente todo estaba a oscuras y no veía nada. No sabía si estaba soñando, muerto o ciego. Tanteaba con las manos pero no conseguía situarme, ni aunque tocara la pared. Tardaba un bun rato es ser consciente de la situación, orientarme y encerder la luz.
Alguna vez incluso tenía ya los zapatos puestos cuando me despertaba.
Lo dicho. Qué mal rollo...

La independiente dijo...

¿Sabes una cosa, Conde? Hablando el otro día contigo de ese tema creo que surgió la idea para el relato. Lamento haberme aproximado tanto, tan sólo lo imaginé.

Un abrazo,
X.

Anónimo dijo...

plas plas (palmas pausadas)me encanta,me encanta,no se si es extraño pero a mi me sucede a menudo,y lo mejor de todo es la sensación de haber estado al filo sin que lo estés realmente.

Anónima rarita

La independiente dijo...

Pues si te sucede a menudo, anónima, creo que deberías hacerte adicta al Orfidal o algo así... :-P

Un saludo,
X.

Anónimo dijo...

¿Orfidal?:-D,no está mal y si lo unes al myolastan...uf, pero los viajes que me doy así gratuitamente en sueños extraños y despertar en el suelo...para lo demás mastercard

Anónima rarita y flipada

Anónimo dijo...

"¿Y si, en lugar de ciego, estuviera muerto? ¿Y si el infierno fuera así? La conciencia retumbando en la cabeza por toda la eternidad, sin necesidad ni tiempo, sin finales ni principios, sólo el viscoso murmullo de sus pensamientos cayendo una y otra vez. El peor de los infiernos para siempre, sin fuego y sin torturas, sin castigos y, lo que es peor de todo, sin explicaciones. Haber muerto y, después de todo, no poder encontrarle un sentido a la existencia, seguir eternamente con las mismas dudas que nos atormentan en vida."

Excelente, Xavie.
A veces me pregunto si la vida en general, incluso con los ojos abiertos y la luz ilustrando las pupilas,no es sino eso mismo que siente el personaje envuelto en la oscuridad de sus físicas retinas.

La independiente dijo...

Hola Amanda,
Supongo que sí, que la vida en general es así, pero la otra vida debería ofrecer algo de luz, ¿no? O al menos eso es de lo que pretenden convencernos.

Un saludo,

Anónimo dijo...

Muy, pero que muy bueno. Estás en forma, bandido.

Anónimo dijo...

A mí también me ha encantado. Un relato muy tipo Xavie, tal y como nos habías prometido.

Portarosa dijo...

(¿Y esta dilación? No es propia de ti...)

La independiente dijo...

Es el trabajo Porto, el maldito trabajo...
Pero ya volveré, tengo un texto en la cabeza y ya volveré.

Un abrazo,
J.