sábado, septiembre 30, 2006

Centro

El centro de Madrid es ese sitio donde puedes ver a hombres minúsculos que llevan bicicletas para niños de tres años pero que te miran ceñudos y desafiantes, ese sitio donde hay gente que se gana la vida disfrazándose y quedándose quieta para que les tomen fotos, ese sitio donde los adictos también se quedan quietos pero no consiguen que nadie quiera hacerse fotos con ellos, ese sitio donde decenas de niños de colores juegan al fútbol.

El centro de Madrid es ese sitio donde los coches oficiales aparcan a pocos metros de mendigos con malformaciones que piden dinero a gritos, ese sitio en el que hay riadas de personas andando de un sitio a otro con prisa, ese sitio donde los turistas compran bocadillos de calamares en bares con el suelo cubierto de servilletas, ese sitio lleno de teatros y restaurantes refinados con cartas de vinos inacabables.

El centro de Madrid es un lugar para alquilar un balcón tan sólo para tener un sitio donde sentarse y ver pasar a la gente.

4 comentarios:

La donna è mobile dijo...

Yo pagaría encantada. Como a ti, me encanta mirar a la gente, su plano, su circunstancia personal, separarla con las pinzas de la sana desinfección del entorno, estudiar y comprender sus pasos. Eso me encanta. Y cuantos más sean, más posibilidades de encontrar alguien verdaderamente excepcional que va pasando desapercibido.

Me encanta.

Olvido dijo...

Madrid como a ti,me horroriza.Mirar a la gente,estudiar y comprender sus pasos. Eso me horroriza. Y cuantos más sean, más posibilidades hay de no encontrar a nadie excepcional que va pasando.
Me horroriza.

Son dos versiones, y las dos versiones se alternan continuamente.Puede ser no? Nunca os ha ocurrido?

Un beso Donna y Xavie;-)

Xavie dijo...

Hola a las dos,
Creo que Olvido da en el clavo. Hay días y hay días.

Días en los que agradeces vivir en un sitio tan cargado de historias, de personas, de coches, de calles en las que se criaron grandes hombres y de tiendas con el sabor de lo antiguo.

Y días en los que todo te parece a punto de derrumbarse y no entiendes cómo nos acostumbramos a vivir en un sitio tan inhumano, tan inclemente, tan ruidoso y tan repleto.

Así que supongo que dependerá de nuestro estado de ánimo.

Pero, en general, me encanta, al igual que a Donna, sentarme y mirar pasar la vida. No hay mejor ejercicio.

Un beso

Xavie

Exagerada dijo...

En Madrid, como en cualquier lugar, se puede encontrar a la gente más hermosa y a la menos. Yo también me muero por mirar.