sábado, mayo 24, 2008

Madrid II

(a conde-duque)

Otra vez Madrid con un cielo opresivo sobre nuestras cabezas y una primavera rara, con lluvia, con turistas y sin sol. Un paseo para ver a un hombre vestido de negro con la ropa muy ajada y los zapatos viejos, con una cara antigua, un limpiabotas que carga con sus herramientas: una estampa de hace cincuenta años, de cuando Ferlosio publicaba El Jarama y limpiarse los zapatos en la Gran Vía era el sueño de los habitantes de los pueblos de los alrededores; una señora con pañuelo en la cabeza que parece tener doscientos años y camina lentamente arrastrando un carrito de la compra lleno de objetos recuperados de la basura y un viejo pequeño, calvo y mal educado que vende mecheros por los bares y abronca a todo el mundo; Botín, en Cuchilleros, abierto desde el siglo XVIII y La Posada de la Villa, en la Cava Baja, desde el XVII; el empedrado brillante y luminoso por la lluvia; la actividad en el barrio, con furgonetas de reparto aparcadas en sitios prohibidos y hombres chinos transportando mercancía a pie, descargando maleteros llenos de productos importados. Madrid es un hervidero, un cúmulo, un vórtice, en el que todo el mundo camina creyendo que sabe a dónde va cuando, en realidad, pasa años dando vueltas a los mismos lugares. Cervantes, Galdós, Quevedo, Lope, Valle, todos entendieron la esencia de este pueblo venido a más, este lugar extraño, con mafiosos vestidos con trajes de Armani falsos y señores jubilados con rebecas tejidas a mano, con aspirantes a poetas y ministros, con expertos en marketing viral y diseñadores de páginas web, con gitanos que venden su género a la puerta de sus furgonetas, con traficantes de drogas y borrachos empedernidos.

Y un grafito en la pared dice: "Dulce la espera del que espera a su amada". Y otro: "Puta". Y otro: "Esta ciudad tiene los dientes suaves como cantos rodados, hartos de masticar a gente como tú".

11 comentarios:

conde-duque dijo...

Nuestra ciudad, Xavie, una novela que nunca se termina. Sales a dar un paseo y la lees. Vuelves a casa y puedes escribirla.
Precioso texto.
Muchas gracias por la dedicatoria!!!
Un abrazo.

Xavie dijo...

De nada, conde
Sé que te gustan los textos sobre nuestra ciudad, por eso pensé en ti cuando lo escribí. Y es verdad que es una novela que nunca se acaba.

Un abrazo,
X.

Divina nena dijo...

Hermoso, fragmento que me transporta a las calles de los barrios antiguos, donde aún las tenderas le llevan a uno la vida, para bien y para mal. Madrid tan llenos de matices, tan rico, tan para visitarlo un par de veces al año :-D

Xavie dijo...

Hola Divina,
Ya sé que para el que no vive aquí, esta es una ciudad que visitar un par de veces al año. Los ruidos, las prisas, los humos, la gente son razones suficientes para no entender cómo puede la gente vivir aquí.
Pero para los que lo hacemos, llega un día en que, aún no entendiendo cómo puede la gente vivir aquí, ya no conseguimos imaginarnos viviendo en otro sitio.

Es raro. Pero pregunta a cualquier madrileño. Todos la odiamos. Todos la amamos.

aroa dijo...

qué apropiada dedicatoria sabio xavie

madrid
apenas empezando a vivir dentro yo
cuántas cosas
qué raras primaveras

qué bonito texto

Xavie dijo...

Sí, Aroa
Le dediqué el texto a Conde porque sé que aprecia las estampas madrileñas...

Gracias por el comentario,
Un beso,
X.

PD: Al fin una dedicatoria mía consigue el efecto pretendido :D

Divina nena dijo...

Sr.Xavie imagino ese sentimiento de amor-odio,y he de suponer que no vive usted en un barrio de las afueras en una bella urbanización, con su piscina y su pista de paddle, con las mamás rubitas de mechas paseando al lado de sus apuestos maridos...

Me gustaría conocer a fondo ese Madrid del que hablais... Besos desde esta pequeñita ciudad

Xavie dijo...

Imagina usted bien, Divina
La urbanización en las afueras, con pista de paddle y con mamás rubitas con mechas (acertada descripción) no se parece en nada al barrio donde vivo. Pero nada de nada.
Si alguna vez se anima a pasar por aquí, no deje de avisarme. Le enseñaré el Madrid de fibra óptica y ladillas del que hablaba Sabina.

Un beso,
X.

Kika... dijo...

Se os ve a los dos, a Conde-Duque y a ti en este texto. Como se ve Madrid a través del parabrisas del coche cuando llueve.

Algo así.

Me ha encantado, porque yo que he podido ser de muchos sitios, probablemente incluso lo soy, pero soy de Madrid. Aunque muchas veces mastica y escupe a gente como yo.

besos y magia
K

Xavie dijo...

Hola Kika,
Gracias por el comentario. Me gusta eso de que el texto recuerda a Madrid a través del parabrisas del coche en un día de lluvia.

Y a mí esta ciudad me mastica a diario. Como a todos.

Un beso,
X.

Mega dijo...

¡Qué cronicón! Sí señor. He visto Madrid en tus palabras.

Un abrazo