miércoles, abril 14, 2010

Encajar*

El mejor boxeador es el que sabe encajar. Le golpean en el hígado, en la mandíbula, en la nariz y apartándose las lágrimas con los guantes, sigue en pie dispuesto. Y devuelve los golpes.
Después, el médico le sutura la ceja rota, le endereza el puente de la nariz y sigue entrenándose para el siguiente combate. Como Muhammad Alí en el combate del siglo contra Foreman: casi todo el combate encajando, su cerebro retumbando contra su cráneo camino del Parkinson y aguantando hasta conseguir colocar un gancho que derribara a su contrincante.

Tal vez encajar sea algo que a lo que todos deberíamos aprender: a cosernos los puntos mirándonos al espejo, a notar la sangre en la boca, con ese sabor metálico y salobre. A derrumbarnos y ser capaces de apoyar las manos en el suelo, contraer los músculos y volver a levantarnos aunque sea tan sólo para volver a caernos, cegados por la hinchazón de los ojos.

Para que así, cuando suene la campana en el asalto final, poder decirnos que hicimos todo lo que pudimos, que lo intentamos de corazón, que nos cubrimos y tiramos muchos golpes, que mantuvimos el juego de piernas, que nunca perdimos la cara, que fuimos valientes, pero que el contricante era demasiado fuerte y nunca había perdido un combate.

*Este texto se publicó hace casi cuatro años, pero hoy me apetecía rescatarlo.

7 comentarios:

Portorosa dijo...

que hicimos todo lo que pudimos, que lo intentamos de corazón, (...) que fuimos valientes.

¡Bravo, bravo, Xavie!

María dijo...

¿No te pasa cuando rescatas un texto antiguo que te sorprende haber escrito hace ya unos años algo así? ¿No te da la sensación de que no hacemos otra cosa que dar vueltas sobre nosotros mismos a pesar de creer que estamos avanzando?

Por si te quedaba alguna duda, a mí sí, a mí me pasa eso. Pero no me hagas mucho caso, hoy tengo uno de esos días raritos (excesivamente reflexivos y excesivamente melancólicos).

En cualquier caso, este es el texto perfecto para un día como hoy ...

Bonita entrada Xavie.

Un beso.

ETDN dijo...

Qué bueno.

No te imaginas cuánto me identifico.

Aunque saberse luchador y valiente y superviviente a veces no alivia, ni cambia los reveses del puto destino (la suerte es una ramera de primera calidad, Quique González dixit).

Ánimo en este día que intuyo gris por dentro y por fuera.

Xavie dijo...

Gracias Porto,
Fuimos valientes, sí.

María,
Creo que llevas razón. Me parece muy aguda tu segunda pregunta. Creemos avanzar y solo damos vueltas en torno al mismo sitio.
Es curioso que un texto tan antiguo sea tan actual a la vez.
Gracias de todas maneras y ánimo.

ETDN,
¿Quién dijo miedo?

Be water, my friend. :-)

Besos y abrazos,
X.

Portorosa dijo...

Pues yo os contradiría, a ti y a María (que además ya está acostumbrada): parece que damos vueltas a lo mismo, y en cambio, si lo hacemos bien, no dejamos de avanzar.

Es decir, no importa el qué sino el cómo. Hay quien da vueltas cada vez peor, quien no evoluciona, y quien avanza, aunque no se le vea moverse.

¿Quién queréis ser :D )

NáN dijo...

El que cobra los tíckets a acada vuelta.

florecilla dijo...

Bravo Xavié!
Despues de disfrutar ayer noche de "Urtain" del Animalario, tu texto acompaña y remueve las sensaciones con las que me levanté esta mañana.
Tanto la obra de teatro como tu texto dejan un sabor melancólico, de esos que de vez en cuando nos invade. Y nada mejor que sumergirse en el, revolcarse, para disfrutarlos con intensidad y no vengan a instalarse en nosotros a medias tintas, como un inquilino molesto, toda la privamera.