miércoles, junio 12, 2013

Lagartos

Cuando era pequeño quería ser arquitecto, no sabía por qué, pero sus padres siempre se lo recordaban. En el caso de haberse dedicado a esa profesión y según el destrozo de la costa española en los últimos treinta años, por una mera cuestión de estadística, probablemente se hubiera convertido en un arquitecto de los que construyen urbanizaciones clónicas en segunda línea de playa para venderlas a un montón de jubilados del norte de Europa, que esperarían a la muerte aquí, al sol, como lagartos con cáncer de piel. Todas las casas estarían construidas en un estilo falsamente español, con arcadas y pórticos, como si las viviendas coloniales de Latinoamérica hubieran sido reinterpretadas por arquitectos californianos, pues ese es el estilo reconocible en las series de televisión que marcan tendencia y un jubilado es un jubilado, por mucho que sea danés. Por la mañana, los mayores, activos y juveniles, irían a la playa a primera hora y ocuparían con sus toallas cuatro metros de arena. A la hora del aperitivo comprarían camisetas divertidas, con lemas como “FBI”, Female Body Inspector, y tomarían mojitos a media tarde. Por las noches, de sus apartamentos idénticos, surgiría el ruido de las discusiones estúpidas o las deliberaciones de los jurados de los programas de televisión por satélite de sus respectivos países. Un pequeño murmullo, miles de consonantes fricativas sonando al unísono, sustituiría a los grillos. Lo más probable, de nuevo según la estadística, es que el arquitecto que pudo haber sido, el responsable de diseñar esos planos, ese montón de nichos espaciosos en los que esperar la muerte, hubiera estado además implicado en algún lío de recalificación de terrenos, pues es normal hartarse de ver a gañanes sin preparación ganando dinero a espuertas y considerarse digno de algo mejor, después de tanto trabajo y estudio. Así que, por mucho que a sus padres les gustara imaginarlo con dinero y construyendo un proyecto señero —uno de esos edificios que la gente visita en las ciudades para comprobar que el futuro por fin ha llegado—, lo más probable, en el caso de haber triunfado en la profesión y, de nuevo según las estadísticas, hubiera sido acabar contribuyendo a la cementación del litoral español. O peor aún, llenándolo de rotondas. Así que, bueno, tampoco estaba tan mal ser científico, al fin y al cabo. Eso les decía a sus padres mientras hacía la maleta. Además, ahora tenemos Skype.

4 comentarios:

Portorosa dijo...

¡Joder, genial!

Será (también) que te echaba de menos, pero me ha encantado. Forma y fondo.

Y eso que tienes una coma mal...

Un abrazo, tío.

Sue dijo...

Pues yo no conocía mucho de tu "obra", pero este fragmento e idea me ha gustado.
Mucho.
Un saludo.

Xavie dijo...

Gracias Porto.
Será eso, que me echabas de menos... :-P

Ya he corregido la coma.

Sue, yo no sé si llamarlo "obra" pero ya llevo unos añitos con el blog, así que, si quieres seguir leyendo, tendrás para unos días :-D

Abrazos,
X.

Anónimo dijo...

miércoles, junio 12, 2013


Lagartos



CatoRCe, del Viernes XX-vviii-,

~MediAdos de JUN/io~



Muy ExclusIvo de su PArte,

-PatrUya Eggxs!!


I love BREakkkFAxxxTinAMErICA
asWell, isLOOYiKOofKOurse!!




-Degustando de LagriMasLAGARtiJA
siempre IMPASIBLE en FLORIda...


- PreferiBLE, JAvon "CAPriCHE!!

A "tus DINosAUrros!!


p.d.`/\' ucha DOmund!!